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El debate del copago sanitario se reaviva

Catalunya reabre la discusión sobre si el paciente debe pagar parte de los servicios que recibe, a lo que se opone el Ministerio

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La consellera de Salud catalana, Marina Geli (PSC), pone el dedo en la llaga cada vez que se refiere a la insostenibilidad económica del modelo sanitario. Hace unas semanas, por ejemplo, propuso un acuerdo social y político para salvaguardar el modelo catalán, una manera velada de introducir un tema tan espinoso como el copago, en un país donde los ciudadanos frecuentan la Sanidad Pública un 50% más que la media de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

No es la primera vez que Geli coquetea con la idea de que el paciente pague una parte del gasto que le supone al sistema. Ya en 2004, la consellera anunció la posibilidad de cobrar un euro a los usuarios por cada visita médica. Además, encargó a un grupo de expertos que elaborase un documento 'para la racionalización y la financiación sanitarias'. Una de las propuestas fue que los medicamentos se pagaran en función de la renta.

El anuncio de Geli de 2004 provocó un gran revuelo. Pero la titular de Salud no se rinde y cada tanto vuelve a la carga. Lo último que ha propuesto debatir es que los jubilados paguen una parte de los fármacos que consumen y, como hace cuatro años, han saltado las alarmas en el tripartito que controla el Gobierno catalán. 'Estas declaraciones crean malestar en las formaciones que apoyan al Gobierno', afirman fuentes de ICV, que añaden que el copago no sería la solución adecuada, y menos 'en tiempos de crisis'. El tercer socio del Govern, ERC, también ha manifestado en más de una ocasión su oposición al copago.

Sin embargo, muchos expertos afirman que justo en tiempos de crisis es cuando los fallos del sistema actual se ponen en evidencia. Jaume Puig, profesor de la Universitat Pompeu Fabra (UPF) e investigador del Centro Economía y Salud (CRES), cree que la situación es insostenible. 'Todo tiene un límite', dice. Puig sostiene que no existe una sola forma de copago sino que debería hablarse de 'copagos', ya que pueden aplicarse muchas medidas distintas: desde que los ciudadanos paguen las comidas del hospital -'también las deben pagar si están en su casa', justifica- hasta introducir a bajo coste servicios que ahora la Seguridad Social no da.

Otra forma de copago, recuerda, es la utilizada en Suecia, donde los contribuyentes ven cómo el dinero que pagan en su centro de salud revierte directamente en el mismo, no en las arcas del Estado. 'Ningún país europeo utiliza el copago para hacer caja', dice Puig. Y advierte de que si Geli cobrara un euro por visita, 'la recaudación costaría más ingresos de los que generaría'.

Pero la consellera no se cansa de repetir que hay que debatir el modelo. En una conferencia hace pocas semanas, afirmó que 'la crisis económica y social todavía obliga a hacer más esfuerzos para que el sistema sanitario no entre en crisis o pierda calidad y equidad'. Estas advertencias son vistas por algunos, como Francesc Sancho, de CiU, como 'globos sonda'. Para otros, el debate es una forma de hacer sondeos preelectorales.

Desde CCOO en Catalunya, Carme Navarro, secretaria general de Sanidad, reprocha a Geli que con estos anuncios 'vaya sondeando a la gente' y sostiene que 'el copago no da respuesta a los problemas reales de la sanidad'. 'Sólo perjudicaría a los enfermos y a la gente con menos ingresos', concluye.

El Ministerio de Sanidad, que tiene la última palabra, no quiere hablar de copago. Es la misma postura que mantuvo la Administración central cuando estuvo en manos de Elena Salgado (PSOE) y de Ana Pastor (PP).