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Decenas de personas despiden al cortejo fúnebre de Facundo Cabral

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Decenas de personas presenciaron hoy la partida del cortejo fúnebre con los restos del cantautor argentino Facundo Cabral hacia un cementerio privado de las afueras de Buenos Aires, donde serán incinerados en una ceremonia íntima.

El féretro en el que descansa el cantante y compositor, asesinado a balazos el sábado en Guatemala, fue introducido en un coche fúnebre mientras sus seguidores, con expresiones de gran dolor, cantaban su popular canción "No soy de aquí, ni soy de allá" y lanzaban flores.

Seguidores y personalidades de la política y de la cultura se despidieron el martes de Cabral en el Teatro ND Ateneo de Buenos Aires, escenario en el que el cantautor se había presentado por última vez en Argentina, el pasado mayo.

El cortejo fúnebre pasará por las inmediaciones de la cafetería La Biela de Buenos Aires, tradicional punto de reunión de intelectuales y personalidades que Cabral frecuentaba siempre que se encontraba en la capital argentina, contaron sus allegados.

En respeto a la voluntad del trovador, sus restos van a ser incinerados en el cementerio Jardín de Paz, en la periferia noroeste de Buenos Aires, tras una ceremonia íntima encabezada por su viuda, la venezolana Silvia Pousa, con quien se había casado hace seis meses después de diez años de convivencia.

Los restos de Cabral llegaron a Buenos Aires en las primeras horas del martes en un avión de la Fuerza Aérea de México, país que el cantautor consideraba como su segundo hogar, porque allí vivió exiliado durante la última dictadura militar argentina (1976-1983).

La presidenta argentina, Cristina Fernández, decretó ayer tres días de duelo nacional por la muerte de Cabral, quien "consagró su vida al canto, transmitiendo con sus letras el espíritu de paz inspirado en las enseñanzas de Jesús, Ghandi y la madre Teresa de Calcuta", según la resolución de la mandataria.

Las autoridades guatemaltecas informaron este martes de la captura de dos sospechosos de haber participado en el asesinato de Cabral, en un ataque que iba dirigido contra el empresario nicaragüense Henry Fariña, con quien viajaba en automóvil.