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El 'default controlado'

Grecia es el conejillo de indias del euro

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El Gobierno alemán ha llegado a la conclusión de que una suspensión de pagos controlada de Grecia con permanencia en la eurozona quizá sea la mejor solución inmediata, tras el fracaso de un año y cuatro meses de aproximaciones parciales.

Fue, en realidad, Axel Weber quien, después de abandonar el Bundesbank (banco central alemán) y su puesto en el consejo general del Banco Central Europeo (BCE), dijo públicamente, a finales de junio pasado, lo que venía diciéndole en privado a la canciller, Angela Merkel, y al ministro de Finanzas, Wolfgang Schäuble.

Es el mejor momento para precipitar la quiebra de Grecia

He aquí las palabras de Weber, a cuya dimisión ha seguido la semana pasada la de Jürgen Stark, economista jefe del BCE: 'A fin de cuentas, resolver el problema de la deuda de Grecia exige abordar la deuda pendiente y pasada, para lo cual, desgraciadamente, hay opciones limitadas. O bien un default (suspensión de pagos) o quitas parciales o una garantía para la deuda pendiente'. Así lo afirmó en una amplia entrevista con el periódico The Wall Street Journal, el 27 de junio de 2011, después de abandonar sus puestos. Según señalaba, la gestión lenta y gradual tenía un serio escollo. 'El problema griego no es un problema de corto plazo y no es el producto del euro. Es un problema con raíces profundas, fiscales y estructurales que probablemente exigirá un horizonte mayor a los 30 años antes que tres o cinco años'.

Weber no podía ser, a continuación, más explícito: 'Las medidas que Europa necesita adoptar para resolver este problema son mucho más profundas que un problema de liquidez de fondos a corto plazo'. Y enfatizaba: 'Los gobiernos tienen que decidir qué opción quieren. La actual gestión gradualista de paquetes de asistencia [a Grecia] conduce inevitablemente a la última solución'. Es decir, que la eurozona se deslizaba, de facto, al punto de tener que garantizar toda la deuda griega.

Da toda la impresión ahora que el Gobierno alemán se inclina por una acción dramática. Todas las exhortaciones a la confianza ya no son creíbles y el fenómeno del contagio, piensan los alemanes, se puede afrontar. Se trata ahora de definir las pérdidas y poner el cronómetro a cero para reanudar desde una base saneada.

La deuda helena está ya en buena parte garantizada o en manos públicas

Hay ciertos observadores que insisten, empero, en que el riesgo de los bancos alemanes es tan elevado en deuda pública griega que Angela Merkel no dejará caer a Grecia. Sin embargo, Weber, que parece tener ahora más predicamento fuera del Bundesbank que dentro, ya tenía una idea sobre los riesgos. 'No veo que gran parte de la deuda griega se encuentre por así decir en manos del sector privado. Una parte importante de ella está garantizada en el programa de Europa y el FMI (Fondo Monetario Internacional) o bien ha sido absorbida por los bancos centrales y otras entidades públicas tales como bancos rescatados que están total o parcialmente en propiedad de los gobiernos', ejemplificó.

En otros términos, estamos en el mejor momento para precipitar una operación más amplia que combine todos los elementos descritos por Weber (default, quitas, garantías...) porque la mayor parte de la deuda pública en manos privadas (bancos alemanes y franceses, en primer lugar) ha sido traspasada a instituciones y entidades públicas.

El contagio será difícil de evitar y Alemania está avisando de ello

Es probable, pues, que en esta operación de respuesta que los alemanes están diseñando veamos una mezcla de diversos ingredientes. No faltará, empero, la garantía a largo plazo para una parte de la deuda helena, lo que permitiría al país volver al mercado para la otra parte de la deuda, concentrada en plazos más cortos.

El efecto contagio será difícil de evitar. Por eso, los alemanes están alertando a los gobiernos de la eurozona para que preparen algunos instrumentos en caso de cortes todavía más serios a los conocidos en los últimos días de la liquidez de los bancos privados nacionales.