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Defensa define los últimos 30 años para las Fuerzas Armadas como la historia de un éxito

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El secretario de Estado de Defensa, Constantino Méndez, ha destacado hoy que los últimos 30 años, desde el golpe de Estado del 23-F hasta ahora, son "la historia de un éxito para las Fuerzas Armadas".

El "número dos" de Defensa ha presidido en el Centro Superior de Estudios de la Defensa Nacional (CESEDEN) una mesa redonda sobre "El 23-F: 30 años de perspectiva", que ha contado con periodistas que vivieron en primera fila la intentona golpista como Iñaki Gabilondo, Miguel Ángel Aguilar y Darío Valcárcel, así como Jaime Blanco, uno de los diputados secuestrados en el Congreso por el teniente coronel Antonio Tejero.

Méndez ha dicho que es necesario revivir ese acontecimiento para reinterpretarlo y verificar "la enorme distancia" que hay entre las Fuerzas Armadas de aquellos momentos de "infamia" y las de hoy.

Tras destacar que en un balance de los 30 años transcurridos en política de defensa "el saldo es extraordinariamente positivo", el secretario de Estado ha dicho que las Fuerzas Armadas son hoy la institución más valorada por los españoles, según las encuestas del CIS.

Ha indicado que el ingreso en la UE y la OTAN, los acuerdos con EEUU o la ley de personal militar, así como la incorporación de la mujer y la participación en misiones internacionales, han supuesto una transformación y modernización de las Fuerzas Armadas.

Al acto han acudido el Jefe del Estado Mayor de la Defensa (JEMAD), general José Julio Rodríguez, y altos cargos del Ministerio de Defensa.

Gabilondo, Aguilar, Valcárcel y Blanco han recordado cómo vivieron aquel 23-F de 1981 y han coincidido en que a día de hoy todavía flota la confusión, no se han despejado las incógnitas y el juicio tampoco contribuyó a conocer la verdad de la trama.

Gabilondo, quien ha dicho que nunca olvidará la escena de Tejero irrumpiendo en el hemiciclo, ha resaltado que hoy el Ejército es de todos.

Blanco ha recordado que durante la intentona tuvo sensación de humillación y vivió momentos difíciles, como cuando los golpistas se llevaron a los líderes a otras dependencias del Congreso, y tragicómicos, como el desayuno que les ofrecieron los golpistas y que rechazaron.

Para Aguilar, el juicio fue escandaloso, se echaron la culpa unos a otros de forma penosa, degradante y lamentable, y el objetivo de los militares procesados era implicar al Rey.

Valcárcel ha pedido tratar a los golpistas como delincuentes, porque cometieron un delito contra el Estado, y ha opinado que Alfonso Armada era el centro de la operación.