Público
Público

Lo que Del Bosque no puede esconder

Sin restar méritos a la selección en la victoria ante Turquía, se debe destacar que el equipo hizo un flojo partido

Publicidad
Media: 0
Votos: 0

Sin restarle méritos a la victoria y sin obviar la dura resistencia que opuso Turquía, el flojo partido de la roja debe ser un punto de inflexión. En ningún caso se puede pasar página alegando que lo importante fue ganar. De hacerlo, corremos el riesgo de volver a anteponer el efecto a la causa; de justificar la falta de méritos en nombre del fin logrado y olvidar que lo que ha hecho grande a esta selección es ganar jugando y siendo mejor. No ganar de cualquier manera, con un gol perdido (barato, como lo calificaron en la prensa turca) y una imagen que permite a los rivales hablar de derrota 'inmerecida' y 'cruel'.

En su análisis del partido, Del Bosque habló de que 'esta vez se había ganado con otra estética', una afirmación, para mí indescifrable y que suena a 'no sé por qué no hemos jugado tan bien como otras veces, pero hemos ganado y punto'. El seleccionador dijo también que los jugadores habían estado un 'poquitín perezosos en la circulación del balón'. No sólo no comparto su opinión, sino que me parece una peligrosa dejación de funciones. La mayoría de las veces la falta de actitud es una apariencia tras la que se esconde la falta de aptitud, en este caso colectiva. Del Bosque no supo recomponer el centro del campo (asimétrico y desequilibrado) y Turquía lo aprovechó. No es que la selección estuviera perezosa con el balón, sino que no supo imponer su juego y de ahí que le costara tanto, primero, no perder, y luego, ganar.

Con la exigencia de recuperar su juego (si es en Estambul, mejor), la roja tiene a tiro igualar la racha de 31 partidos invicta que logró con Clemente. Sin duda sería una buena noticia superarla y, a poder ser, pulverizarla. Aunque, eso sí, jugando como sabe, pues, insisto, es lo que le diferencia y le hace inigualable.

Ahora que lo pienso: Pep Guardiola encajaría perfectamente al frente de la roja. Pero, tiempo al tiempo: Del Bosque es la mejor transición posible entre la apuesta casual de Luis y lo que está por venir, que es mucho si España sigue fiel a su fútbol único y para nada perezoso.