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Del Corral dice que "no hubo negligencia en los otros directores, pero sí candidez"

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Milagros del Corral no cree que los anteriores directores de la Biblioteca Nacional pecaran de "negligencia" al no extremar las medidas de seguridad que evitaran robos como el de los mapamundis de hace un año, pero sí cree que hubo "candidez en estos temas", quizá porque "no estaban familiarizados con la custodia de bienes patrimoniales".

"Con las nuevas medidas de seguridad se lo hemos puesto muy difícil a los ladrones, aunque, como digo siempre, el riesgo cero no existe", asegura Del Corral en una entrevista con Efe, en la que repasa su primer año al frente de la Biblioteca Nacional y afirma que, para dirigir esta institución, "es mejor un especialista que un escritor".

Precedida de su fama de experta internacional en el mundo del libro y en derechos de autor, Del Corral tomó las riendas de la Biblioteca "en momentos convulsos", marcados por el robo, detectado a finales de agosto de 2007, de 16 láminas (entre ellas dos mapamundis de la edición incunable de la "Cosmografía" de Ptolomeo), once de las cuales ya se han recuperado. Aquello precipitó la dimisión de la escritora Rosa Regás, su antecesora.

"Esa primera etapa me fue muy difícil, tanto por la angustia de recuperar la integridad de las colecciones como por el 'shock' que tenían todos mis colegas de la Biblioteca. Hubo que remotivar al personal y creo que para ellos supuso una lucecita al final del túnel el que el nombramiento hubiera recaído en una profesional de las bibliotecas", señala Del Corral, precedida en su puesto por los escritores Luis Alberto de Cuenca, Luis Racionero, Jon Juaristi y la propia Regás.

En sus palabras, afirma, "no hay corporativismo". "Es más bien porque la Biblioteca es eso, una Biblioteca Nacional que a su vez hace actividades culturales, pero no es un centro cultural que casualmente es biblioteca, que es lo que muchos de mis colegas veían con recelo".

Por eso, y ante la tendencia de sucesivos gobiernos de encomendar la dirección a escritores, Del Corral cree que "es mejor un especialista" para este cargo, "aunque tampoco el serlo garantiza que la gestión vaya a ser ideal". Y considera que "sería una buena cosa para la Biblioteca garantizar unos períodos de gestión determinados" y dejarla al margen de "los avatares políticos".

Para evitar robos como los realizados por César Gómez Rivero, ciudadano de origen uruguayo y residente en Argentina, se extremaron las medidas de seguridad y se actuó "en todos los frentes, desde los equipamientos tecnológicos, muchos de los cuales estaban claramente obsoletos, hasta la contratación de servicios especializados en seguridad", añade Del Corral, que durante 15 años ocupó destacados cargos en la UNESCO.

Además, para incrementar la seguridad, "se modificaron parte de los itinerarios de los usuarios y se reforzaron las medidas de acreditación de la residencia a la hora de hacerse el carné", agrega.

La directora "no hablaría de negligencia" al enjuiciar la labor de sus antecesores en materia de seguridad. "Yo hablaría de candidez. Se primó algo en lo que yo estoy de acuerdo: abrir la Biblioteca al ciudadano, facilitar al máximo el acceso de todos a todo, es decir, una idea que algunos llamarían falsamente de democratización. Y yo creo que lo que había simplemente era un ensimismamiento histórico de la Biblioteca mirándose a sí misma".

En cambio, sí "pudo haber negligencia" en no haber hecho, durante los últimos veinte años, el recuento general de fondos ni un control detallado de los manuscritos e incunables de la Sala Cervantes, donde se produjo el robo.

Se hizo "con el aliento mantenido" a principios de este año y, "por suerte, no tuvimos que lamentar ninguna otra catástrofe".

"Después del recuento es cuando yo noté que el personal de la Biblioteca había recuperado la sonrisa y la autoestima, perdida por el expolio", añade esta madrileña de 63 años, que destila simpatía y vitalidad, y que tiene fama de trabajadora infatigable.

La Unidad de Patrimonio Histórico de la Guardia Civil mantiene abierta la investigación para localizar las cinco láminas que faltan, algunas de las cuales "es posible que no se recuperen nunca porque fueron arrancadas yo diría que por error", comenta Del Corral, en alusión a que el ladrón, al utilizar una cuchilla, debió cortar "más páginas de las que quería".

"Pero lo que era verdaderamente importante ya se ha recuperado", subraya.