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El poder del lenguaje en León Ferrari y Mira Schendel, en el Museo Reina Sofía

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El poder del lenguaje es el nexo de unión en la obra de los artistas latinoamericanos León Ferrari y Mira Schendel, a los que el Museo Reina Sofía dedica su primera gran retrospectiva en España.

La muestra, que se ha exhibido con anterioridad en el Museo de Arte Moderno (MoMA) de Nueva York, hace un recorrido en paralelo por la obra de Ferrai (Argentina, 1920), controvertido creador considerado como uno de los artistas vivos más importantes de Latinoamérica, y Schendel (Zurich, 1919-Sao Paulo,1988), con una obra cuya importancia ha tardado más tiempo en ser reconocida.

El trabajo de ambos transcurre en paralelo, con diferencias estructurales, pero existen vínculos importantes, como la creación de una obra que se opuso al modernismo y una realidad cultural y biográfica semejante ya que Schendel, de ascendencia judía, tuvo que huir de Europa, y Ferrari vivió en su propia piel los horrores totalitarios.

"En ambos es el propio lenguaje el poder por el que se lucha. El lenguaje en la obra de ambos se sitúa y tiene muchos que ver con la poesía, pero no es poesía. Esta a caballo entre poesía y pintura, pero no es una cosa ni otra", ha señalado durante la presentación de la muestra el director del Museo Reina Sofía, Manuel Borja-Villel,

Ferrari ha donado al museo madrileño, con motivo de esta exposición, 27 obras sobre papel de la serie "Heliografías".

Ferrari y Schendel trabajaron sin conocerse entre las décadas de los 70 y 80 del siglo pasado, en Argentina y Brasil, y desarrollaron por separado una producción artística en que tanto los paralelismos como las diferencias estilísticas no cesaron de privilegiar la presencia del lenguaje en su trabajo.

Ambos estuvieron muy cerca de la poesía y de los poetas, de Haroldo de Campos en el caso de Mira Schendel y de Rafael Alberti en el caso de León Ferrari, y los dos, en algún momento, fueron poetas.

El conservador de Arte Latinoamericano del MoMa y comisario de la muestra, Luis Pérez-Oramas, ha seleccionado 200 obras, en su mayoría nunca expuestas, para mostrar de una manera cronológica la trayectoria de ambos artistas con cerámicas, dibujos, esculturas, pinturas, instalaciones y obra gráfica.

Pérez-Oramas destacó la importancia de "la obra única y vital" de los artistas de América Latina, cuya aportación "es ineludible". En su opinión las obras no encajan en ninguno de los "ismos" impuestos, "son piezas que hablan fuera del canon y no responden a ningún discurso ni movimiento artístico. Se parecen a muchas cosas que conocemos, pero no son ninguna de ellas".

La muestra refleja como Ferrari y Schendel proponen una versión alternativa del lenguaje "en el que prima la voz sobre la palabra", con una obra "creada para el momento presente".

Los dos son "artistas visuales que nunca abandonan el oficio del verbo; al contrario, lo erigieron en centro de su operación productora de imágenes, incluso de las más despojadas y silenciosas".

En "León Ferrari y Miora Schendel: El alfabeto enfurecido" se han reunido obras desde finales de los años 50 hasta finales de los 80, en el caso de Schendel, y desde finales de los 50 hasta 2007, en el de Ferrari.

La primera de las salas es, según el comisario, un paréntesis que abre la muestra y que anuncia su conclusión, porque, "ambos empiezan su obra obsesionados con la materia engendradora de formas y terminan revisitándola en obras tardías y recientes en las que se enfatizan cualidades como textura, volumen y espesor".

Entre las piezas exhibidas se encuentran las Droguinhas, esculturas hechas por Mira Schendel con hojas de papel japonés repletas de nudos que se entrelazan, así como "Trenzinho"(1965) que es para Luis Pérez-Oramas la gran escultura de Mira.

En el recorrido de sus piezas, ambos artistas expresan sus preocupaciones políticas y reflexionan sobre la religión y la Iglesia.

Entre éstas se encuentra la instalación en la que Schendel examina las contradicciones de la Iglesia católica a través de una pieza hecha con miles de hilos de nylon colgados del cielo junto con una cita bíblica del Antiguo Testamento.

También se pueden contemplar obras de la polémica serie "Relecturas de la Biblia", creada por Ferrari, así como uno de sus trabajos más representativos de la última época, "El juicio final" (1994), donde un cartel que reproduce el famoso fresco de Miguel Ángel aparece recubierto de excrementos de pájaros.