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El uso del vientre de alquiler se complica para los homosexuales

Una pareja que tendrá un hijo en India valiéndose de este método cuestiona la "arbitrariedad" de los consulados

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Dentro de un mes, el hijo de Manuel y Ángel nacerá en Bombay (India). Las autoridades indias les expedirán un certificado de nacimiento en el que Manuel figurará como padre y la madre como desconocida. Su miedo es saber qué ocurrirá cuando acudan al consulado español y traten de inscribir a su hijo en el Registro Civil.

La pareja, que vive en Córdoba, decidió tener un hijo mediante la gestación por sustitución (más conocida como vientre de alquiler), una práctica que la Ley de Reproducción Asistida prohíbe expresamente en España, pero que sí está permitida en otros países, como India o EEUU. Los trámites son cinco veces más baratos en el país asiático, aunque la homosexualidad está penada y las gestiones debieron iniciarlas como si Manuel fuera padre soltero. Él aportó su esperma, que fecundó el óvulo de una donante anónima y, a continuación, fue implantado en una gestante por subrogación.

'Para las autoridades indias yo soy el padre, pero parece que para las españolas no está tan claro', explica Manuel. Cuando este economista de 25 años acudió al consulado a informarse de los trámites para inscribir a su hijo se encontró con una sorpresa: para las autoridades españolas no es suficiente el certificado de nacimiento indio. Según indica Manuel, le exigen pruebas de ADN para demostrar que él es el padre y, además, que en el certificado figure el nombre de una madre, a pesar de que las autoridades indias dicen que es desconocida.

El único requisito para inscribir a un hijo de españoles que nace en el extranjero es presentar en el Registro Civil del consulado la partida de nacimiento de las autoridades locales, según consta en la página web del Ministerio de Asuntos Exteriores. Fuentes del departamento que dirige Miguel Ángel Moratinos matizan que, por regla general, los cónsules tienen la obligación de certificar que los hechos que van a registrar son reales. Más aún en algunos países donde los documentos 'pueden tener un dudoso origen'.

Pero lo cierto es que el certificado de nacimiento que las autoridades indias entregarán a Manuel dentro de un mes está validado por el Convenio de la Haya, también suscrito por España, y que da validez a los documentos expedidos en otros países.

'El certificado es perfectamente válido, es el mismo que se ha emitido otras veces y en el consulado lo han tomado por válido', indica Manuel. Y explica que llegó a Bombay recomendado por una pareja de amigos heterosexuales que también tuvieron un hijo por subrogación. 'Eran un hombre y una mujer y nadie cuestionó si su hijo era o no de ellos, la duda surge conmigo que soy un hombre y la madre es desconocida', se lamenta.

Manuel señala como precedente el caso de José y Juan, un matrimonio valenciano que el pasado enero logró que el consulado español en California (EEUU) le diera la razón después de una larga batalla administrativa. Como Manuel, los hijos de la pareja nacieron gracias a un vientre de alquiler.

Un certificado estadounidense decía que ellos eran los padres, pero el consulado se negó a registrar a sus hijos acusándoles de cometer un fraude de ley. Presentaron un recurso a la Dirección General de los Registros y del Notariado, dependiente del Ministerio de Justicia, basando su argumentación en que una filiación ya determinada en una certificación extranjera es también válida en España. El pasado enero, Justicia reconoció que tenían razón, y el consulado tuvo que enviarles las partidas de nacimiento.

La diferencia con el caso de Manuel es que los hijos de la pareja que forman José y Juan tenían pasaporte estadounidense, por lo que, mientras esperaban la respuesta de la Administración, pudieron viajar con sus hijos a España. Pero Manuel no podrá, porque India no concederá la nacionalidad a su hijo. 'Estoy dispuesto a hacerme las pruebas que sean necesarias y entregar todo lo que me piden, y confío en que pueda traer a mi hijo a casa, aunque figure con dos filiaciones distintas, con madre gestante en España y con madre desconocida en India', señala.

Pero su mayor miedo es qué ocurrirá si después de seguir todos los trámites que le pide el consulado no logra inscribir a su hijo en el Registro. '¿Me obligarán a dejarle allí?', se pregunta.

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