Público
Público

El delicado asunto de Semenya

Publicidad
Media: 0
Votos: 0

No hubo rueda de prensa posterior a la carrera. Caster Semenya, la surafricana de 18 años que ha puesto boca abajo los 800 metros a nivel mundial, es la única medalla de oro de estos Mundiales que no se ha sometido a las preguntas de los periodistas. No sorprendió. La Federación Internacional, a la vista del revuelo causado por su aspecto físico sus rasgos masculinos no han pasado desapercibidos decidió protegerla, escoltarla y liberarla de preguntas incómodas.

Caster Semenya ganó ayer con una superioridad insultante la final de los 800 metros. Se fue con facilidad poco después de los 500 metros y demostró que es la número uno del mundo a años luz de las demás. Ganó la prueba con 1:55.40, aventajando en más de dos segundos, la mayor diferencia en la historia de los 800 en unos Mundiales, a la keniana Jepkosgei, la defensora del título.

Pero el oro de Semenya está en el alero. Tanto la Federación Internacional como su federación nacional la han sometido a controles de sexo. Se trata de análisis complejos, que engloban resultados de pruebas cromosómicas, exámenes médicos y ginecológicos.

'Los resultados de estas pruebas van a tardar semanas', afirmaba ayer Nick Davies, portavoz de la IAAF. Ante la posibilidad de que el caso de Semenya sea uno de los conocidos en medicina como estados intersexuales, el doctor Nicolás Terrados, especialista en Medicina Deportiva, afirmaba ayer a Público que se debe actuar con mucha cautela.

'Los estados intersexuales son muy complejos desde el punto de vista médico. Requieren los informes de diferentes especialistas, fundamentalmente ginecólogos, pero también genetistas, expertos en información cromosómica', afirma el médico.

Curiosamente los 800 metros femeninos son una prueba que ha conocido casos de mujeres fuertemente musculadas. Jarmila Kratochvilova, la plusmarquista mundial de la distancia con 1:53.28 (desde 1983) siempre deslumbró por su potencia. Maria Mutola, la mozambiqueña que dominó la especialidad en los años ochenta, también impresionaba. Su anatomía impactaba y la fuerza que desplegaba en carrera era superior a la de sus rivales.

'La verdad es que en atletismo siempre han existido casos de estados intersexuales. De hecho, esto les aporta una ventaja hormonal respecto a sus rivales. Pero insisto en que requieren un estudio a fondo que lleva mucho tiempo', aclara el doctor Terrados.

Desde el Área Médica de la Federación Internacional rehusaron hacer declaraciones sobre el caso Semenya 'por razones de confidencialidad en la información médico-paciente'. Lo que está claro es que no se trata de un asunto cerrado. El caso Semenya es un asunto muy delicado, que excede el deporte y en el que los médicos tendrán la última palabra a la hora o no de permitir su participación en competiciones futuras.

Mayte Martínez, que se clasificó séptima con 1:58.81, quizá sorprendida por el elevado ritmo de la final, declaró que Semenya le había parecido 'una gran atleta' y prefirió no manifestarse acerca de la polémica sobre las dudas de su sexo.