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La democracia turca se consolida y la economía es la que domina el voto

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Las elecciones turcas de hoy suponen una consolidación de la democracia y la estabilidad y muestra de ello es que no han sido la crisis política sino la economía lo que ha guiado la gran mayoría de los votos.

En el conservador barrio de Fatih de Estambul, seis mujeres cubiertas con velos floreados descansaban hoy a la sombra tras haber depositado su voto a favor del Partido de la Justicia y del Desarrollo (AKP) del primer ministro, Recep Tayyip Erdogan.

"La vida ha mejorado en los últimos diez años: ahora se reparten libros gratuitos; en los centros sanitarios nos atienden rápidamente y ya tenemos médicos de cabecera. También se ha mejorado en la igualdad de sexos", dice Semah Karadas, un ama de casa de clase baja.

Especialmente los trabajadores autónomos y pequeños empresarios se decantan por el gobernante AKP, pues el crecimiento de la economía (un 8,9% en 2010) y el consumo les ha favorecido especialmente.

"Ha creado oportunidades de trabajo y ha abierto el camino hacia Europa", aseguró el electricista Engin en el barrio de Firuzaga, de clase media.

"El AKP ha hecho muchas cosas positivas por del país", coincide Ayla, una enfermera de 28 años, quien además aseveró no temer el 'islamismo' de Erdogan, a pesar de que no se cubre la cabeza con el tradicional velo islámico.

Su marido, Fuat, ingeniero informático, además considera que "ahora Turquía es un país mucho más respetado en el mundo".

De distinta opinión es Celal Ersoy, un funcionario jubilado que, en el barrio de Cihangir, de clase media alta, dice haber votado a Çetin Dogan, un general encarcelado y acusado de golpismo que se presenta como independiente, para contrarrestar el creciente poder de Erdogan, a quien acusa de vender el país a EEUU.

Como otros detractores del AKP, recuerda que, durante los últimos años de gobierno de Erdogan, el 20% de la cúpula militar turca ha sido encarcelada.

Sin embargo, analistas como el exparlamentario europeo Joost Lagendijk creen que de esta forma se ha reducido la antaño excesiva influencia de los militares sobre la política y se ha favorecido la democratización.

Una mujer con pañuelo de unos 50 años, cigarrillo en mano, justifica su voto a los ultraderechistas del Partido de Acción Nacionalista (MHP) "por el bien del país", puesto que no cree que Erdogan haya hecho lo que debía para defender los intereses patrios.

En Firuzaga, Baris Aslan, abogado y sociólogo, votó al centroizquierdista Partido Republicano del Pueblo (CHP), porque el AKP lleva el país a una "dictadura islamista apoyada por Estados Unidos".

Con los pies más en el suelo, aunque con menos estudios, Yusuf Yurtvermez, votante del CHP, sostiene no sufrir problemas con los religiosos a pesar de vivir en el barrio de Fatih.

"El problema es la economía. Con el AKP la economía no ha mejorado ni para los obreros ni para los campesinos", explica.

"El AKP sólo se ha preocupado de ayudar económicamente a sus partidarios. El CHP es más justo", critica una pareja formada por un sastre y una obrera fabril jubilada.

El voto más político es probablemente el de los kurdos, pues los varios votantes entrevistados se muestran "defraudados" por la falta de avances en la solución de un conflicto que se ha cobrado unas 45.000 vidas desde 1984.

Mücait se queja de las precarias condiciones laborales en las que viven los inmigrantes kurdos en el barrio estambulí de Fatih, mucho de los cuales trabajan en talleres textiles por el salario mínimo (252 euros) mientras que los alquileres rondan los 220 euros. Él mismo se ve obligado a compartir piso con otras doce personas.

Un grupo de intelectuales izquierdistas de barrio del Cihangir, de clase media alta, también expresa su desencanto con la política seguida por Erdogan y aseguró haber votado por el candidato independiente Sirri Süreya Önder, director de cine que se presenta en alianza con los nacionalistas kurdos.

Andrés Mourenza