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El depuesto primer ministro de Tailandia pone fin a su exilio

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El ex primer ministro de Tailandia Thaksin Shinawatra, depuesto por los militares hace 17 meses, regresó hoy del exilio para enfrentarse a las acusaciones de corrupción, ahora que sus aliados políticos gobiernan el país.

Pocos minutos después de descender del avión, el multimillonario y mayor accionista del club británico de fútbol Manchester City, se entregó a la Policía en medio de un enjambre de personalidades del Gobierno y de seguidores que le vitorearon como a un héroe.

Acto seguido, decenas de agentes escoltaron a Shinawatra hasta el lujoso vehículo que le aguardaba ante la puerta de la terminal del aeropuerto de Bangkok, y la caravana oficial de coches partió veloz con rumbo al Tribunal Supremo, donde en menos veinte minutos se le concedió la liberad previo deposito de una fianza de ocho millones de bat (unos 267.000 dólares).

Todavía más breve fue su paso por la Fiscalía del Estado, que recordó al ex primer ministro que no podrá abandonar el país sin autorización, ni "hacer nada que obstruya o dañe el proceso legal" por dos supuestos casos de corrupción y abuso de poder.

Shinawatra, quien siete años atrás fue acusado de corrupción y declarado después inocente por el Tribunal Supremo, mantiene que los delitos que ahora se le imputan fueron amañados por los militares que en septiembre de 2006 perpetraron el golpe de estado.

"Creo que este el momento adecuado para regresar a Tailandia y poder presentar argumentos contra todas las falsas acusaciones que se han hecho contra mi y mi familia", señaló Shinawatra en un comunicado leído durante una tumultuosa conferencia de prensa.

El regreso de Shinawatra supone un nuevo revés para los militares que le depusieron con el apoyo de la aristocracia, ya descontentos con la victoria conseguida en las elecciones legislativas celebradas el pasado diciembre por el Partido del Poder del Pueblo (PPP), que es la reencarnación del que fundará Shinawatra y que fue disuelto tras ser declarado culpable de fraude electoral por el Tribunal Supremo.

Shinawatra señaló, durante su primera rueda de prensa tras su regreso, celebrada en un hotel de Bangkok, que temió por su seguridad y la de su familia durante el tiempo que los militares gobernaron el país y por eso no se decidió a volver.

"Antes del golpe, hubo varios intentos de asesinarme. El caso del coche bomba sigue en un tribunal militar", apuntó Shinawatra, un ex coronel de la Policía nacido en el seno de una familia de ricos "mandarines" del norte de Tailandia.

El panorama político en Tailandia cambió el pasado diciembre, cuando el partido creado por los aliados de Shinawatra, ganó las elecciones legislativas, y un mes después formó un Gobierno a "imagen y semejanza" del que los militares depusieron.

Más de la mitad de los ministros y altos cargos del Gobierno que encabeza el actual primer ministro Samak Sundaravej son personas del entorno de Shinawatra o familiares de los otros 110 políticos a quienes el Tribunal Supremo declaró culpables de fraude electoral e inhabilitó para participar en la política durante cinco años

A su regreso, y después de brindar con champán a bordo del avión en el llegó procedente de Hong Kong acompañado de unos 40 políticos y dos jugadores de su equipo de fútbol, Shinawatra aseguró que se mantendrá al margen de la política, que en Tailandia esta muy ligada también a los negocios.

El primer ministro Sundaravej, un veterano político de la extrema derecha, ha dicho en reiteradas ocasiones, que cuenta con Shinawatra para que sea el asesor económico del Gobierno, que ha reanudado el plan de desarrollo que los militares desecharon tras el golpe de estado.