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La derecha quiere prohibir el uso del burka en Francia

Un grupo de diputados considera el velo "contrario a principios esenciales"

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Francia dio hoy un paso más hacia una ley de prohibición del burka, el hijab y todas las formas del velo islámico, confirmando el momento obsesivo que atraviesa en sus relaciones con los ocho millones de personas de cultura árabe o religión musulmana que viven en su suelo.

Al término hoy de la misión de información parlamentaria sobre el velo integral islámico creada en junio, un grupo de diputados de la derecha se pronunció tajantemente a favor de una ley antiburka. Los 32 parlamentarios de derecha e izquierda que forman la misión todavía no han presentado sus conclusiones. Lo harán a finales de enero, pero parecen orientarse contra una ley restrictiva, por juzgarla contraproducente.

Aun así, un grupo de diputados de la conservadora Unión para un Movimiento Popular (UMP), del presidente Nicolas Sarkozy, pisó el acelerador para ganar posiciones y obtener que se legisle a toda costa. Al frente de la ofensiva está el presidente del grupo UMP en la Cámara Baja, Jean-François Copé. Ha juzgado 'indispensable' una ley de prohibición, pues estima que con el velo integral 'ciertos extremistas ponen a prueba a la República y alientan una práctica que saben contraria a los principios esenciales del país'.

Copé ha creado un 'grupo de reflexión' al que empiezan a sumarse los diputados sarkozistas uno tras otro. Tienen previsto lanzar una campaña de comunicación en favor de esa ley que ilegalizaría el burka y el hijab en Francia. Varios ministros se han mostrado favorables a esa ley. Lo ha hecho el ministro de Educación y portavoz del Gobierno, Luc Chatel. El de Trabajo, Xavier Darcos, pide una 'resolución legislativa'. De manera más indirecta, quizá debido a su proximidad con Sarkozy, se ha posicionado a favor de la ley el titular de Interior, Brice Hortefeux.

Francia ya tiene una ley que prohíbe símbolos religiosos en las escuelas

Las dudas se limitan a saber si la legislación que proponen buscará prohibir llevar el velo integral en toda circunstancia en cualquier espacio público o si sólo debería prohibirlo en locales administrativos y servicios públicos.

Francia ya dispone desde 2004 de un texto que prohíbe símbolos religiosos en centros de enseñanza públicos y de reglamentos más antiguos que impiden que un funcionario exhiba su religión ante los ciudadanos.

El presidente, Nicolas Sarkozy, se mantiene entre bastidores en este debate del velo. En junio pasado, ante el Congreso de diputados y senadores, dijo que el 'burka no es bienvenido en el territorio de la República' y algo parecido repitió en noviembre pasado.

A la hora de la verdad, Sarkozy maniobró con todas sus energías para que la misión parlamentaria fuera una misión de 'información' y no una auténtica comisión de 'investigación'. Bien pudiera ser que el presidente quiera mantener un debate de baja intensidad, sin proyecto de ley, por los problemas que plantearía de cara a las elecciones regionales de marzo, comicios a medio mandato presidencial cruciales para su futuro personal.

Según los datos de inteligencia recogidos por la misión de información parlamentaria, unas 370 mujeres llevan burka en Francia y menos de 2.000 el hijab.