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El desalojo del rectorado de la UB deriva en batalla campal

Estudiantes y Mossos se enfrentan durante todo el día por el centro de Barcelona

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El desalojo de madrugada de los estudiantes anti Bolonia que ocupaban el rectorado de la Universidad de Barcelona (UB) desde hace cuatro meses derivó en un día de enfrentamientos con la policía. Al cierre de esta edición los disturbios continuaban en el centro de la ciudad.

El rector de la UB, Dídac Ramírez, asumió ayer toda la responsabilidad por haber ordenado el desalojo y dijo que había sido una decisión "personal". El rector argumentó haber detectado en los últimos días una "escalada de violencia" en el seno del colectivo que se ha movilizado contra el Plan Bolonia. Ramírez concretó este ambiente violento en supuestas agresiones y dificultades para impartir clases.

Sobre las 5:30 de la madrugada una importante dotación de Mossos dEsquadra sacó a los 53 estudiantes que aún dormían en el vestíbulo desde el 20 de noviembre. El desalojo se saldó sin detenciones, aunque algunos de los alumnos encerrados se quejaron de las "formas" empleadas por los agentes antidisturbios.

El edificio histórico cerró entonces su puertas, atendiendo al volumen de personas que empezaban a concentrase en el exterior, y se suspendieron las clases. A las 8:30 horas, un grupo de estudiantes intentó acceder a la rectoría saltando las vallas del jardín. Los Mossos respondieron entonces con la primera de las cuatro cargas que iban a producirse a lo largo de la jornada, y realizaron tres detenciones.

Efecto llamada

Lejos de disuadir a los concentrados, el efecto llamada hizo que al mediodía ya fueran un millar los manifestantes que se agolpaban en la calle. Una anciana se solidarizó con los estudiantes y lamentaba que la policía catalana actuara "como los grises". Tras una segunda carga policial, los concentrados emprendieron una marcha improvisada hasta el departamento de Innovación, Universidad y Empresa, en el cruce del Paseo de Gracia con la Avenida Diagonal.

Allí los estudiantes pidieron la dimisión del conseller Josep Huguet y un reducido grupo trató de entrar en el edificio, lo que desembocó en una nueva carga policial especialmente contundente. Ésta se produjo en plena Diagonal, entre transeúntes, vecinos y comerciantes que contemplaban perplejos la escena. "No hemos hecho nada, no hemos hecho nada", gritaba una chica desconsolada a los Mossos.

El balance pasado el mediodía, cuando la manifestación se disolvió definitivamente, era de seis estudiantes detenidos, cinco agentes de policía heridos leves y una veintena de heridos, siete de ellos periodistas. La totalidad de los detenidos fueron puestos en libertad ayer mismo por la tarde ante la alegría de unos 40 personas concentradas ante la comisaría. Parecía que lo peor había pasado. Pero no fue así.

Nueva manifestación

Los estudiantes decidieron entonces echar el resto con una nueva convocatoria que resultó aún más masiva. Cerca de 4.000 personas se concentraron en la plaza Universitat para marchar hacia la plaza Sant Jaume, el epicentro institucional catalán.

Los Mossos montaron entonces un cordón a la entrada de la plaza, y cuando los manifestantes intentaron rebasarlo empezaron de nuevo las carreras y los golpes. Al menos tres fotógrafos más resultaron heridos en la carga. La mayor parte de manifestantes se disolvieron pero grupos aislados continuaron tirando botellas y piedras a la policías y montando barricadas por las estrechas calles del Born, en el Barrio Gótico. Los Mossos practicaron nuevas detenciones.

tres de cada cuatro

Tres de cada cuatro titulaciones universitarias en Catalunya estarán adaptadas el próximo curso al Espacio Europeo de Educación Superior (EEES), según anunció ayer la comisionada de Univerisadesm, Blanca Palmada. Del total de 535 titulaciones que ofrecerán las doce universidades catalanas, 333 se adaptarán al Proceso de Bolonia y 188 "perdurarán unos años más".

Pendientes de evaluación

Pese a que 31 de los 333 grados adaptados ya se han empezado a impartir, muchos de los nuevos estudios están pendientes de que la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (ANECA) de el visto bueno.