Publicado: 13.07.2015 23:48 |Actualizado: 15.07.2015 10:18

"El desalojo a la fuerza debe ser evitado"

El presidente de UNICEF Comité Español, Carmelo Angulo, advierte sobre el enorme impacto de los desahucios o el hambre en los niños españoles y propone un pacto de Estado contra la pobreza infantil, para que independientemente del poder político que ocupe el poder, el presupuesto para la infancia no pueda volver a ser recortado.

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Carmelo Angulo./ Alfredo Matilla, de presa interna UCM.

Carmelo Angulo./ Alfredo Matilla, de presa interna UCM.

@aibarragamez

MADRID.- Siguiendo la línea de las declaraciones que la actual alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena hace tan sólo unas semanas, el presidente de UNICEF Comité Español, Carmelo Angulo, ha advertido sobre el impacto psicológico de la exclusión, del hambre o de los desahucios violentos sobre los niños españoles. “El desalojo a la fuerza debe ser evitado”.

Con un acuerdo de todas las fuerzas políticas en mente, Angulo ha propuesto un “pacto de Estado contra la pobreza infantil”, como el que ya se hizo en su momento con las pensiones. Una forma de asegurar, según ha declarado, la infancia, independientemente del poder político que esté en el poder. Así de contundente ha contestado Angulo durante la entrevista a este diario, momentos antes del curso de la Universidad Complutense sobre Infancia: opciones y acciones frente a la crisis en El Escorial.



Carmelo Angulo./ Alfredo Matilla, de presa interna UCM.

Carmelo Angulo./ Alfredo Matilla, de presa interna UCM.

P. Carmena ha estimado que en la ciudad de Madrid hay 25.563 niños en riesgo de malnutrición, casi diez veces más de los que aparecían en el registro del Consistorio que heredó del Partido Popular.

Estuve en esa reunión con Carmena y es necesario hacer un esfuerzo por conocer cuántos hay realmente, para poder tomar medidas al respecto. Los datos de aceptación del número de niños que hay en situación de pobreza son muy variables. Por eso, Carmena ha decidido abrir este verano los comedores escolares del Ayuntamiento para repartir comida a los niños a lo largo de los tres meses de verano. En todos estos lugares se realizan actividades; es muy importante que mientras que reciben las 2.000 o 2.100 calorías diarias que tienen que tomar, se diviertan y no se sientan excluidos. No hay que estigmatizarles.

P. ¿Por qué hemos tenido que esperar a que llegue Carmena para conocer estos datos?

Los datos que tenemos de desnutrición son muy imperfectos. Uno de cada tres niños, el 30,5%, están en riesgo de exclusión social o pobreza relativa. Es decir, que a una familia de dos adultos y dos niños apenas le llega el dinero para mantener la casa y alimentarse. Conocemos el llamado big data pero no la información concreta. Estoy de acuerdo con Carmena en que los datos deben ser muy desagregados, para que el costo sea mejor planificado.

P. Si los datos deben ser independientes del poder político, ¿las ayudas también?

Sí. En diez comunidades autonómicas tenemos los llamados Pactos por la Infancia, con el compromiso de las autoridades para que este problema se solucione. Queremos conseguir un acuerdo frente a las fuerzas políticas, un pacto de Estado contra la pobreza infantil, como el que ya se hizo en su momento con las pensiones. El bienestar de los niños debe estar por encima de los intereses políticos. Debemos blindar el presupuesto y los recursos para que la ayuda a los niños no se vea afectada. En esta crisis hemos visto cómo la inversión en la infancia se ha visto muy recortada, concretamente un 15%.

P. ¿Qué le diría a aquellos, como el ministro de Hacienda Cristóbal Montoro, que dicen que estos datos sobre pobreza “no se corresponden con la realidad”?

Los datos son los datos. Hay cosas que no se ven a primera vista, pero la realidad que hay detrás de estos datos es real. Antes había barrios pobres y barrios ricos. Esto con la crisis ha cambiado y en el centro de Madrid hay muchas familias que están pasando hambre.

Hay un millón de familias en las que ninguno de los miembros trabaja; los datos del paro aún son altísimos; el desempleo juvenil llega a más del 50%; los ‘ninis’ en este país son el 25%; y muchos niños no pueden pagarse los libros escolares -que suponen una media de 600 u 800 euros-. Estos datos no son inventados por las ONGs, sino que provienen del Instituto Nacional de Estadística, y nos dicen cómo un 30,5% de los niños están en riesgo de exclusión social. La cifra ha crecido y eso es incontestable.

P. En uno de los informes de UNICEF se habla de cómo afecta psicológicamente a menor vivir un desahucio. ¿Qué medidas proponéis?¿Habéis hablado con Carmena al respecto?

El hacinamiento es el primer paso por el que el menor sufre ansiedad, sobre todo cuando las familias se meten en pisos en los que no hay ni suficiente espacio ni las condiciones higiénicas necesarias para la convivencia. Por su puesto, como decía Manuela Carmena, el desalojo a la fuerza debe ser evitado. Si no puede evitarse, habría que optar por una medida de apoyo habitacional para la familia. Otra opción es negociar con los bancos para conseguir medidas transitorias que permitan que la familia se quede hasta que vuelvan a tener una renta familiar.

El impacto psicológico que han tenido y están teniendo los niños que viven la crisis no lo conoceremos hasta dentro de unos años, pero va a ser muy fuerte. Sabemos que ha aumentado el número de camas hospitalarias en la zona psiquiátrica-infantil y ha sido debido a la cantidad de niños que han tenido que ver cómo empeoraban drásticamente sus formas de vida o cómo se les echaba a la fuerza de sus casas. Es lo que se podría llamar pobreza subjetiva, pues aunque no hay datos objetivos de esto, sabemos que existe.

Carmelo Angulo./ Alfredo Matilla, de presa interna UCM.

P. Si no se toman medidas ahora, ¿hasta qué punto estamos hipotecando el futuro de estos niños?

La infancia no es el futuro, es el presente. Todos los daños que haya a la autoestima, la educación, la sanidad o la alimentación de un niño, traerá consecuencias irreversibles para el futuro. Hay que plantearse que este país va a tener en el año 2030 casi dos millones de niños menos y que, junto con Japón y Corea del Sur, también será uno de los países que más gente tendrá con más de noventa años. ¿Quién va a hacer frente a ese sistema de pensiones si el nivel de formación es bajo, al igual que las rentas? Educar bien y con salud es una tarea realmente fundamental.

Los países europeos lo saben y por eso invierten casi el doble que nosotros en infancia. Invertimos solamente un 1,3% del PIB, mientras que la media en Europa está en el 2,2% sobre el PIB. Todas las medidas y los recortes que se están tomando afectaran mucho al futuro de nuestro país.

P. ¿Invertir tan poco en infancia está relacionado con que seamos, sólo por detrás de Rumanía, uno de los países de nuestro entorno con mayor porcentaje de riesgo de pobreza?

Por su puesto. Pero creemos que esto se puede cambiar. Ya hay un consenso a nivel de partidos y creo que se llevará a la sociedad civil y empresarial. Los cambios políticos que se están produciendo están generando una ola nueva de recuperación de estas agendas que en los últimos años habían sido agendas marginadas, no atendidas adecuadamente.