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El último descalabro de la industria discográfica

Artistas superventas como U2, Green Day o Mika pincharon en 2009

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La industria discográfica amasó su colosal fortuna gracias a sus artistas superventas, esas estrellas que despachaban millones de copias con que sólo figurara su nombre en la carátula de un disco. A principios de esta década comenzó el vertiginoso descenso en las ventas de álbumes, provocando una hecatombe en un sector que caminaba inexorablemente hacia el abismo. Pero ahí estaban sus grandes estrellas para sostenerlo, capaces de despachar hasta 15 millones de copias (como hizo Green Day en 2004 con American idiot) en plena orgía de descargas gratuitas a través de Internet.

Sin embargo, en 2009 la fiesta de las estrellas se ha acabado. La crisis discográfica ha alcanzado a los mitos de la música. Sí, hablamos de U2, de Eminem, de Bruce Springsteen, de Marilyn Manson, incluso de Shakira... El caso de U2 es uno de los más significativos. Pese a que No line of the horizon, el álbum que publicaron este año, es, junto a los discos de Susan Boyle y Black Eyed Peas, el más vendido de 2009, el pinchazo respecto a How to dismantle an atomic bomb? (2004) es considerable. Si este despachó nueve millones de copias, su último trabajo no ha llegado a los cuatro millones. La piratería no justifica este descenso, ya que la bajada de venta de discos desde 2004 no ha sido tan pronunciada.

La crisis del disco ha alcanzado en 2009 a los grandes mitos de la música

Las listas de singles ofrecen un dato aún más preocupante para los irlandeses. Si los dos primeros sencillos de How to dismantle an Atomic Bomb fueron número uno en el Top 40 británico, las dos cartas de presentación de No line of the horizon sólo han llegado al puesto 12 y 42, respectivamente. Estos datos han hecho reflexionar al grupo, que durante 2009 ha mostrado interés en protagonizar un videojuego para llegar a las nuevas generaciones.

Green Day tampoco ha estado fino en 2009. El grupo ha pasado de conseguir cinco discos de platino en Estados Unidos (más de cinco millones de copias) con su disco antiBush, American idiot (2004), a conformarse con uno de oro (más de 500.000 discos vendidos) de su nuevo trabajo, 21st Century breakdown. Ellos sí pueden decir eso de que 'contra Bush se vivía mejor'.

Más esperado era el batacazo de flores de un día como Mika. Como ya le ocurriera a otro one-hit wonder (estrella de un sólo éxito) como James Blunt, el pinchazo de Mika con su segundo álbum es espeluznante. Poco más de medio millón de copias vendidas de su nuevo disco, una minucia al lado de los casi seis millones que colocó su álbum de debut. Sólo en Francia ha repetido número uno, mientras que Rain, tercer single del disco, se ha quedado en un paupérrimo número 74 en las listas británicas. ¿Qué pasará en el siguiente disco de Mika... si lo hay?