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El descenso del Sella, deporte y diversión en Asturias

El próximo 8 de agosto los piragüistas volverán a "invadir" las localidades asturianas de Arriondas y Ribadesella para participar en una competición en la que la fiesta es el gran premio.

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En pocos eventos deportivos importa menos quién es el ganador. Y es que en el Descenso Internacional del Sella, declarado de Interés Turístico Internacional, vencedores, perdedores y visitantes tienen premio: la posibilidad de disfrutar del ambiente de una de las grandes fiestas del verano asturiano, entre desfiles multitudinarios, comidas campestres y bailes hasta el amanecer.

Así ha sido (con una interrupción de siete años a causa de la Guerra Civil) desde que en 1930 Dionisio de la Huerta y unos amigos descendiesen por el Sella en piragua desde Arriondas a Ribadesella. Lo que comenzó siendo una excursión casi de índole contemplativa se ha convertido, manteniendo ese recorrido de 20 kilómetros entre ambas localidades, en todo un acontecimiento, que cada año reúne en Asturias a miles de curiosos y participantes, tanto españoles como extranjeros, desde que en 1951 los italianos del Circolo Canottieri Tirrenia de Roma fuesen pioneros en aquello de acercarse al evento desde más allá de nuestras fronteras. Este año, la cita es el próximo sábado 8 de agosto.

El río se convierte en toda una fiesta ya desde bien temprano, cuando salen hacia Arriondas los trenes fluviales abarrotados de gente para contemplar la salida. A las once, un desfile multitudinario y casi carnavalesco recorre las calles de la localidad y la llena de todo tipo de artilugios rodantes con los que los asistentes pretenden seguir la carrera hasta Ribadesella por la carretera general paralela al río.

Las doce del mediodía es el momento clave. Las frases previas convierten estos minutos en algo ritual: 'Guarde el público silencio, y escuche nuestra palabra...'. Tras ellas, se ordena la salida: más de mil piraguas se lanzan entonces al río, se revuelven en su cauce, muchos remos y embarcaciones se rompen... En suma, una verdadera locura en el agua que convierte al Sella en toda una fiesta.

Fiesta que no da tregua, porque terminada la carrera, piragüistas y romeros se dirigen hasta los cercanos Campos de Oca para reponer fuerzas en una multitudinaria comida campestre. Hay quien aprovecha entonces para darse a una plácida siesta; quien, aunque descansando, no quiere perderse las actuaciones de los grupos folklóricos y bailar a su son. Están, luego, los vencedores en las diferentes categorías del descenso, que ahora recibirán sus premios. La sidra, los collares de papel, las banderas de Asturias..., todo nos habla de un ambiente de celebración.

Llegada la noche, el show continúa y se baila al ritmo de las charangas o de la gaita. Aparte de las verbenas, los bares de copas trasladan al exterior música y barras para incrementar el ambiente festivo. Los vencedores van a ser ahora aquellos que no desfallezcan ni un momento en cumplir con aquello de 'hasta que el cuerpo aguante'.



www.descensodelsella.com


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