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Desconcierto, esperas y falta de memoria de Menem en las primarias de Argentina

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Más de un votante padeció el desconcierto, uno de los candidatos encontró cerrada la escuela donde debía votar y varias mesas debieron salir a la búsqueda de tinta durante las inéditas elecciones primarias celebradas hoy en Argentina.

Las primarias abrieron paso a las curiosidades y a la confusión de los electores, muchos de ellos sin la información adecuada sobre lo que debían votar, especialmente en provincias como Buenos Aires, el mayor distrito electoral del país, donde se presentaron casi 30.000 candidatos para cargos ejecutivos y legislativos.

La confusión había sido anticipada días atrás por una encuesta de la consultora Opinión Pública y Servicios de Mercado, que reveló que el 64,5 por ciento de la población sabe "poco" o "nada" de qué se tratan estas elecciones, destinadas a definir los candidatos de las elecciones generales del próximo 23 de octubre.

La participación en los comicios, calificados como un ensayo nacional para las presidenciales, fue sin embargo más alta de la que se esperaba, con más del 65 por ciento de concurrencia a las urnas, dijeron portavoces oficiales.

La provincia de Entre Ríos (este) fue escenario de varios momentos de desconcierto ya que sólo participaron en las primarias aquellos candidatos a gobernador que tuvieran al menos un competidor del mismo partido, por lo que varios ciudadanos fueron a votar a postulantes que no se presentaron en esta contienda.

En la provincia norteña de La Rioja, la nota de color la protagonizó el expresidente Carlos Menem (1989-1999), quien admitió haber perdido "la cuenta de cuántas veces" fue candidato en su vida.

Menem, de 81 años y quien hasta hace poco se definía como férreo opositor al Ejecutivo de Cristina Fernández, busca renovar su banca de senador en una lista aliada al Frente para la Victoria, liderado por la mandataria.

Varias mesas electorales registraron demoras en la apertura de las mesas, como en la que votó el candidato presidencial de la Unión Cívica Radical, Ricardo Alfonsín, quien se encontró con la puerta cerrada en la escuela que debía sufragar.

El postulante radical, que llegó a las 11.30 GMT al colegio número 1 de la ciudad bonaerense de Chascomús, media hora después del horario de apertura de mesas, aprovechó para dialogar durante unos 20 minutos con los periodistas que se encontraban allí, hasta que finalmente abrió el establecimiento.

Otro de los hechos curiosos se registró en la localidad bonaerense de Villa Ballester, donde una mujer encontró en la entrada de la escuela a la que había ido a votar la moto que le habían robado días atrás.

"La Policía esperó que salga la señora y quien había concurrido en la moto de la escuela, y en la comisaría local aclararon el episodio", explicó el ministro de Seguridad bonaerense, Ricardo Casal.

La gran afluencia de votantes hizo que el candidato a gobernador de la provincia de Buenos Aires Francisco de Narváez, del peronismo disidente, esperara una hora en la fila para sufragar, al igual que numerosos votantes.

"No hay privilegios, somos todos ciudadanos y es lo que hay que hacer", matizó De Narváez, al salir de una escuela de la ciudad bonaerense de Luján.

El gran ausente de la jornada no fue alguno de los postulantes, sino la tinta china que se utiliza para el sello que debe figurar en los documentos de los ciudadanos como prueba de que acudieron a las urnas.

"Se secaron las almohadillas! Sin tinta", afirmó en su cuenta de Twitter la diputada de la conservadora Propuesta Republicana (PRO) Laura Alonso.

Varios fueron los votantes que manifestaron sus reclamos en las escuelas debido a la falta de tinta, supuestamente debido a "la falta de calidad" del colorante y de las almohadillas aportadas por la justicia electoral, reconocieron portavoces judiciales.

Las quejas también fueron registradas en líneas telefónicas dispuestas por el Estado, varias de ellas colapsadas al momento de la votación que, según el ministro del Interior, Florencio Randazzo, se desarrolló "con normalidad".

Una vez finalizado el sufragio, los candidatos se lanzaron a la espera de los resultados, especialmente los pequeños partidos, como los de izquierda, que esperan "un milagro" para poder lograr el 1,5 por ciento necesario de los votos válidos para quedar habilitados a competir en las elecciones generales de octubre.

De hecho, "Un milagro para (Jorge) Altamira", el aspirante a la Presidencia por el Frente de Izquierda, fue la campaña que hizo furor en las redes sociales durante la campaña