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La desconfianza hacia el plan de rescate de Bush deja las bolsas a la deriva

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Wall Street y el resto de los mercados internacionales continúan a la deriva, azotados por una crisis que ni siquiera Washington, con su plan de rescate de 700.000 millones de dólares, parece capaz de enderezar.

La mayor plaza financiera del mundo cerró hoy con un descenso del 1,47%, en línea con lo ocurrido en otros importantes parqués, desde Fráncfort (-0,64%), Londres (-1,91%), Madrid (-1,34%) o Zúrich (-1,19%), hasta Johannesburgo (-3,98%), Colombia (-1,79%), Shanghai (-1,56%) y Hong Kong (-3,87%).

El descenso de hoy en Wall Street es el segundo consecutivo después de que el viernes los mercados vivieran una inusitada jornada de euforia, al conocerse que Washington impulsaba un multimillonario plan de rescate del sector financiero, ante las dimensiones tomadas por la crisis financiera durante esa semana.

Los mercados registraron fuertes caídas en esa semana -especialmente grandes entidades financieras que vieron cómo en ocasiones perdían prácticamente todo su valor bursátil-, y se vivió la desaparición de las figuras de los grandes bancos de inversión como tales.

El plan de rescate sin precedentes anunciado por Washington se vendió a la comunidad inversora como una solución definitiva a los problemas financieros que azotan a los mercados internacionales desde hace ya más de un año.

Hoy el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Henry Paulson, y el presidente de la Reserva Federal (el banco central), Ben Bernanke, urgieron al Congreso a aprobar rápidamente ese plan de rescate para evitar un agravamiento de la crisis o una recesión económica en el país.

Paulson y Bernanke hicieron su apelación ante el Comité de Banca del Senado en una de las audiencias económicas más importantes en las últimas décadas en Estados Unidos.

Su intención es que antes de que finalice la semana se autorice el uso de 700.000 millones de dólares para adquirir la deuda de mala calidad que intoxica las cuentas de los bancos.

Sin embargo, los senadores tanto demócratas como republicanos se mostraron incómodos con la idea de respaldar un plan diseñado a toda prisa y que daría a Paulson poderes extraordinarios para intervenir en los mercados.

Además, recelan de un plan que no ha sido detallado, que supone salvar con dinero público a quienes no han sabido gestionar sus recursos prudentemente y que sienta precedentes peligrosos para el sistema de libre capitalismo que impera en Estados Unidos.

Según el republicano Jim Bunning, se trata de practicar un "socialismo financiero que no es digno de Estados Unidos", una opinión con la que parece comulgar buena parte de los inversores, que tampoco ven claro hasta qué punto este plan va a servir para algo.

Esas dudas se tradujeron durante las dos primeras sesiones bursátiles de esta semana en una actividad en Nueva York mucho más sosegada que la de la semana pasada y con tendencia a la baja.

En estos dos días, tanto Wall Street como la mayoría de las grandes plazas financieras parecen ir a la deriva, a merced de los impulsos cambiantes de los inversores, que no olvidan en cualquier caso los estragos hechos ya por la crisis crediticia y la amenaza que supone la ralentización que sufre la mayor economía del mundo.

De poco sirvió hoy la artillería desplegada por Washington, con Paulson y Bernanke apoyando las iniciativas encabezadas por el presidente del Gobierno, George W. Bush, para tratar de levantar el ánimo de los inversores y detener las caídas bursátiles.

Ni siquiera la promesa de haber tomado medidas "audaces" tal como hoy lo presentó Bush en su despedida multilateral ante la Asamblea General de la ONU, reunida estos días en Nueva York, consiguió levantar el ánimo de Wall Street, que acumula un descenso cercano al 4,7% en lo que va de la semana.