Publicado: 09.05.2014 00:00 |Actualizado: 09.05.2014 00:00

El descrédito de los dos grandes partidos marca la campaña

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Con el tradicional acto de pegada de carteles ha comenzado a las 00.00 horas la campaña electoral de las elecciones europeas del próximo día 25. Arrancan así 15 días de frenética actividad política y de permanente trifulca mitinera, en un marcado clima de hastío hacia los políticos y, en especial, hacia los dos grandes partidos. De hecho, el camino hacia los comicios se inicia con un claro escenario de partida: el que enfrenta al bipartidismo representado por PP y PSOE, con el resto de las formaciones. Especialmente relevante será, además, el papel que adopten las dos principales fuerzas emergentes, IU y UPyD, cuyos representantes podrían resultar determinantes a la hora de conformar mayorías en el nuevo Parlamento de Estrasburgo.

La precampaña que lleva prolongándose desde hace semanas e incluso meses ha dado ya las primeras pistas acerca de cómo transcurrirán las próximas dos semanas. Socialistas y conservadores, los que más acusan el desgaste de la propia política ante la ciudadanía, mantienen su esquema tradicional de enfrentamiento, y sus dos cabezas de lista, Miguel Arias Cañete, y Elena Valenciano, protagonizarán el próximo día 13 un cara a cara a dos, y al margen de sus otros contrincantes. IU, por su parte, trata de remarcar el mensaje de que PP y PSOE ya son socios en Europa porque votan juntos el 73% de las propuestas en el Parlamento Europeo.

La primera noche de campaña no ha dado sorpresas en la familia socialista, que ha elegido un parque del centro del Madrid obrero, en el distrito de Villaverde, para estrenar la candidatura de Valenciano. Ella ha vuelto a erigirse como la única candidata de la izquierda con posibilidades de vencer en los comicios. "Hay muchas otras fuerzas a las que respetamos, pero el cambio de verdad es el que propone la socialdemocracia europea", ha asegurado. A pesar de las encuestas, que siguen apuntando a una victoria ajustada del PP, el PSOE no se da por vencido porque tal y como ha asegurado su cabeza de lista, "ña derecha tiene perdidas estas elecciones". "Por eso no quieren hablar de ellas", ha remarcado.

Valenciano ha entrado en el cuerpo a cuerpo con su principal rival, Arias Cañete. Ante un auditorio cercano al millar de personas que han llenado en parte el Parque de la Huerta del obispo, la también número dos del PSOE ha ironizado con las palabras del cabeza de lista del PP que hoy la había acusado de ser una "feminista trasnochada". Al exministro de Agricultura, que con sorna Valenciano ha dicho que es "la vanguardia, la modernidad, y lo más cool que hay en España", la candidata socialista ha asegurado que "lo que está trasnochado es el machismo y el clasismo de Cañete.

"Que saquen sus manos de encima de nosotras los obispos y los ministros de derechas" A su juicio, hoy comienza la "primavera del PSOE" que culminará con su victoria el 25 de mayo. Y para ello ha propuesto sus soluciones, las que ha venido desgranando en la precampaña. Su "obsesión", ha dicho, son los jóvenes, y por ello ha recordado que su partido propone 21.000 millones de euros para el empleo juvenil. También ha tenido palabras para las mujeres, para quienes ha reclamado mayor seguridad y para quienes plantea toda una directiva, además de medidas para la igualdad salarial. Su mejor frase del acto, que ha tenido un perfil más bien discreto, se la ha dedicado a ellas: "Que saquen sus manos de encima de nosotras los obispos y los ministros de derechas", ha asegurado.

Los socialistas han remarcado que lo que quieren es "que la gente que sufre gane las elecciones". En esta línea se han manifestado quienes han precedido a Valenciano en el uso de la palabra, el líder del partido, Alfredo Pérez Rubalcaba, y el secretario general de los socialistas madrileños, Tomás Gómez. El primero se ha referido a las encuestas, y a lo ajustado de sus resultados. En su opinión, la batalla está "en un pañuelo". Por eso ha apelado al voto socialista. "Nosotros dependemos de nosotros mismos. Sabemos que nunca nos han regalado nada. Por eso os pido trabajo, trabajo y trabajo", porque "si la izquierda gana a España le irá bien", ha dicho. Gómez, el dirigente más eufórico durante esta noche, ha abogado por su parte por "derribar los muros de la desigualdad" levantados por la derecha.

El candidato del PP Miguel Arias Cañete, durante el acto en Génova.- EFE 

Mientras, en Génova se respiraba ya un ambiente de celebración más propio de una victoria electoral que de un inicio de campaña. La plana mayor del PP de Madrid (Esperanza Aguirre, Ignacio González y Ana Botella, entre otros) fue recibida con besos, abrazos y felicitaciones por decenas de jóvenes y mayores simpatizantes que, elegantemente vestidos, acudieron a apoyar al "mejor candidato" para las elecciones europeas, como le definieron en su presentación tanto la presidenta del PP de Madrid, como el presidente de la Comunidad y la alcaldesa de la ciudad.

Miguel Arias Cañete fue el más coreado -incluso recibió gritos de 'Presidente, presidente'- de los cuatro protagonistas del acto de esta noche, en el que también estuvieron presentes los vicesecretarios del partido Carlos Floriano y Javier Arenas, la ministra de Sanidad, Ana Mato, y algunos miembros de la lista de candidatos conservadores al Parlamento Europeo como Pilar del Castillo o Pablo Arias.

El inicio de campaña comenzó con un minuto de silencio por las víctimas del accidente de bus que ha tenido lugar esta noche en Extremadura y continuó con el convencimiento de los conservadores de haber recuperado la "confianza" de sus electores. Tanto, que ya daban por hecho que "el PP va a volver a ser el partido favorito de todos los españoles y va a volver a ganar las elecciones", auguró González, que tildó la jornada de hoy como "el comienzo de un año electoral que terminará a finales del año que viene y que viene con sucesivas victorias para el PP". Aguirre, su antecesora, también se mostró convencida de que el PP será "el más apoyado" por los ciudadanos y Cañete justificó la petición del voto y la renovación de la confianza de los votantes con la certeza de que "el PP siempre ha cumplido sus compromisos electorales".

Los vídeos publicitarios del programa electoral y de la figura del propio Cañete pusieron la nota de color al evento, más allá de las banderolas con el logo del partido y la bandera europea que repartieron entre los asistentes. Especialmente, en el momento en el que el reloj dio las 00.00, el candidato pulsó un botón y su imagen se reflejó, en forma de dibujo, en la pantalla que presentaba el cartel electoral con el lema "Lo que está en juego es el futuro". "Un país no necesita malas noticias ni pájaros de mal agüero, sino mirar al futuro", sentenció el exministro de Agricultura parafraseando casi al presidente, Mariano Rajoy, cuando criticó a los "cenizos" que niegan la recuperación. "No necesitamos a la chica de ayer; necesitamos mirar al futuro con Miguel Arias Cañete", esgrimió también González, en alusión a la candidata socialista, Elena Valenciano.

Una vez más, los conservadores arremetieron contra la "herencia recibida" de los socialistas, presumieron de su gestión y de ser los únicos capaces de consolidar la "recuperación económica y la creación de empleo" en España y defendieron una Europa unida, más eficaz y menos burocrática que defienda los "intereses de todos los europeos pero también de todos los españoles".

Además, tanto Aguirre como Cañete introdujeron en campaña a las víctimas del terrorismo ("Necesitamos que Europa colabore con nosotros para acabar de verdad con el terrorismo", esgrimió la segunda) y abogaron por defender una "España unida" frente a los "populismos, la demagogia y los nacionalismos excluyentes que se basan en el repudio, el rechazo y el odio a los demás".

El candidato de la Izquierda Plural Willy Meyer, en Madrid.- EFE

Y si el PP parecía que ya se daba por ganador, en los prolegómenos del acto de Izquierda Unida en la madrileña plaza del Conde de Barajas, el ambiente estaba un tanto enrarecido por dos motivos que han desestabilizado inevitablemente la precampaña: la jugada del PSOE extremeño y su moción de censura al presidente regional, José Antonio Monago; y los escasos cinco escaños que la encuesta preelectoral del CIS da a la coalición de La Izquierda Plural. Sin embargo, la jovencísima candidata Lara Hernández, que ocupa el número 10 de la lista ─ y a la que las ojeras por los kilómetros recorridos en las últimas dos semanas no le quitan el aliento ni las ganas─, consiguió levantar el ánimo de las cerca de 250 personas que se congregaron para presenciar el primer mitin. A su lado, Tasio Oliver y Javier Couso, ejercieron de maestros de ceremonias de lo que estaba por llegar, un efusivo Willy Meyer que acabó pidiendo el voto para poner fin al sufrimiento.

"Vivimos en la Europa del Titánic. Los que viajan en primera son los que se salvan"Pero mucho antes estuvieron las intervenciones de los trabajadores de Coca-Cola, Airbus, de la empresa de transportes Buytrago y diversas mareas. Se notaba que, "aunque nos han intentado dividir", como dijo Hernández, la complicidad de IU con las luchas sociales ha tenido su recompensa. Y de luchas, de movilización y de participación habló la diputada de Les Corts valencianas Marina Albiol, que comenzó su discurso con una metáfora sobre el estado de la Unión Europea que por recurrente que sea no deja de ser demasiado real: "Vivimos en la Europa del Titánic. Los que viajan en primera son los que se salvan, mientras que a los que no viajan en primera clase, a los trabajadores, nos han quitado los botes y los salvavidas". 

El primer directo a la cara del PP lo daría Paloma López minutos después. Sindicalista de CCOO y número dos de la lista que parece empezar a cogerle el tono a los mítines. El destinatario del golpe no fue otro que Mariano Rajoy, el presidente que tras recibir la felicitación del dueño del Banco Santander, Emilio Botín, "estaba muy contento ayer". "Se le veía en la foto sonriendo y rodeado de hombres. Patriarcado y capitalismo juntos de la mano", gritó López. 

La gente se iba entregando poco a poco y la representante de CCOO introdujo el concepto de izquierda real, esa definición que escuece a los socialistas pero que, en palabras de López, "es la única que puede impulsar" un cambio en la UE. "Un cambio que no se puede retrasar ni un día más". Un cambio que, convencida dijo: "Lo vamos a conseguir, con el poder de la gente".

Y de López a Cayo Lara, que daría la segunda tarascada diciéndole al PSOE que la famosa herencia recibida que tanto emplea el PP existió, pero diciéndole también a los conservadores que la herencia que recibirán los que les releven en el poder será aún peor. Lara habló de "los pensionazos", de "las reformas laborales", de "la amnistía fiscal", de los regalos a las eléctricas, de "la puerta giratoria" por la que no dejan de pasar "expresidentes y exministros" y de la famosa carta del Banco Central Europeo a José Luis Rodríguez Zapatero que, en lugar de haber sido mostrada al Parlamento, acabó en unas memorias.

Frente a esa herencia, Lara afirmó que La Izquierda Plural dará "el poder a la gente" porque tienen "programa que enseñar. No como los demás, porque el suyo son los tratados de la UE". Y con el nuevo toque al bipartidismo que se conjura en Bruselas, mientras aquí se tira de los pelos, llegó Willy Meyer, puño en alto y con un primer recuerdo para "nuestra memoria democrática", para derrotar "al fascismo que está llamando a las puertas de Europa".

"¡Hay que derrotarlos! ¡Hay que derrotarlos! ¡Hay que derrotarlos y los vamos a derrotar!" Buen comienzo porque pese a que no se le esté prestando la debida atención, lo que está sucediendo en Francia con el ascenso del Frente Nacional de Marine Le Pen puede cambiar el rumbo de los acontecimientos.

Meyer estuvo batallador y tuvo para todos. Para el Cañete "candidato de los terratenientes" y para Aznar, "el señor de la guerra". Para Schulz, para Juncker, para el IBEX 35 y para "la gran banca". Todos aliados en el eje del mal que tiene como epicentro a la Troika. O lo que es lo mismo, el Banco Central Europeo, el Fondo Monetario Internacional y la Comisión Europea, a los que "hay que derrotar" para "acabar con todo el sufrimiento que nos han provocado".

"¡Hay que derrotarlos! ¡Hay que derrotarlos! ¡Hay que derrotarlos y los vamos a derrotar!" porque "esta es la izquierda que puede hacer realidad el sueño de un cambio". Un cambio que Meyer sabe a la perfección que depende de los "socialistas decepcionados por lo que se está haciendo en Europa bajo las siglas socialistas".  "Han caído castillos mucho más potentes", acabó exclamando el aún eurodiputado antes de pedir el voto para Izquierda Unida. El 25 se verá si es cierto.