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Descubren un antiguo anfibio con una mandíbula antiergonómica

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Un peculiar anfibio que tenía una huesuda armadura poblaba los lagos cálidos hace 210 millones de años, alimentándose con una de las mandíbulas más inusuales de la historia de la vida en la Tierra.

La criatura, llamada Gerrothorax pulcherrimus, vivió al mismo tiempo que los primeros dinosaurios y abría su boca sin dejar caer la mandíbula inferior, como hacen otros animales vertebrados.

En cambio levantaba hacia atrás la parte superior de su cabeza de una forma similar a una tapa de un wáter.

"Es raro. Es el animal más feo del mundo", dijo el viernes en una entrevista telefónica Farish Jenkins, uno de los científicos de la Universidad de Harvard, que describió los mecanismos de su mordida en la revista Journal of Vertebrate Paleontology.

"Es casi inimaginable mantener la mandíbula quietas y levantar la cabeza hacia atrás para dar un mordisco", agregó.

Los científicos piensan que el Gerrothorax vivía en el fondo de un lago y que con un súbito movimiento de su cráneo creaba un espacio que lo dejaba boquiabierto para atrapaba a cualquier desafortunado pez que pasara nadando por delante.

"Existen algunos vertebrados que levantan levemente sus cabezas o mandíbulas superiores (cuando muerden). Algunas salamandras lo hacen ligeramente. Algunos peces también lo hacen levemente. Pero no se conoce ningún animal que lo haya hecho de forma tan amplia", explicó Jenkins.

El Gerrothorax medía cerca de un metro de largo y estaba fuertemente protegido por una armadura de huesos. Su cabeza y su cuerpo eran muy planos y tenía miembros cortos y gruesos, a la vez que branquias bien desarrolladas.

Sus mandíbulas tenían filas de afilados dientes y el paladar de su boca estaba provisto de largos colmillos para evitar que los peces escaparan.

Debido a una especial adaptación de la unión entre su cerebro y la primera vértebra de su cuello, el Gerrothorax podía levantar su cabeza desde su mandíbula inferior hasta los 50 grados, creando el espacio necesario para tragar a sus presas.

El Gerrothorax pertenece a un grupo de raros anfibios llamados plagiosaurus, una línea que no tiene descendientes y que desapareció junto a otras numerosas especies en una extinción masiva hace 200 millones de años, al final del período Triásico.

Sus fósiles fueron encontrados en la Formación Fleming Fjord al este de Groenlandia.

"El hecho que las mismas especies sean encontradas en Groenlandia y en el oeste de Europa y Escandinavia sugiere que su especial estructura fue enormemente exitosa", dijo Anne Warren, otra de las científicas de La Trobe University en Melbourne, Australia, en un comunicado.

Tenía una estructura fuerte por una buena razón. Convivió con reptiles similares a los cocodrilos y junto a otros depredadores. Otros fósiles demuestran que convivió con dinosaurios, reptiles voladores y con los primeros mamíferos.