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Descubren los mecanismos de alteración de un gen asociado al 60% de los cánceres

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Científicos del Centro de Investigación Príncipe Felipe de Valencia han descubierto los mecanismos por los que la alteración de un gen, que está activado en exceso o sobreexpresado en el 60 por ciento de los cánceres, estimula el desarrollo de tumores malignos.

La investigación, que se publica en el último número de la revista "Cancer Research", supone un paso más en el descubrimiento de mecanismos asociados a procesos de desarrollo del cáncer, y se ha desarrollado con líneas celulares derivadas de distintos tipos de cáncer como el de mama, el de cérvix y el de pulmón.

El trabajo, centrado en el estudio del oncogén AIB1, un gen cuya alteración estimula el desarrollo de tumores, ha sido realizado por el equipo del Laboratorio de Biología Celular y Molecular del CIPF, dirigido por Jaime Font de Mora.

"Desconocíamos mayoritariamente las causas de la sobreexpresión de AIB1 en cánceres y nuestros resultados abren nuevas puertas para explicar el por qué de su activación en la enfermedad, y para diseñar en el futuro terapias combinadas más acordes según particularidades de cada tumor", señala Font de Mora.

"Con el objetivo de descubrir las razones de la excesiva activación de la proteína codificada por el gen AIB1, la investigación ha definido importantes vías que regulan la estabilidad y degradación de la proteína", ha señalado el experto.

"Algunas de estas vías también están frecuentemente alteradas en cánceres, por lo que pueden actuar asociadas con AIB1 en el desarrollo del tumor", ha añadido.

Según Font de Mora, "aunque la sobreexpresión de AIB1 está estrechamente vinculada al cáncer, nuestras observaciones han revelado que las alteraciones en otras importantes rutas de señales, también vinculadas a esta enfermedad, pueden aumentar el potencial oncogénico de AIB1, o lo que es lo mismo, su capacidad para desarrollar tumores, promocionando la proliferación celular anormal".

Para explicar este complejo mecanismo, los investigadores del CIPF han estudiado dos rutas que estabilizan los niveles de AIB1, y que deberían ser tenidas en cuenta a la hora de evaluarlo como marcador tumoral.

Una tiene que ver con el transporte intracelular de la proteína y la otra es una ruta de señalización implicada en la proliferación celular y frecuentemente alterada en cánceres.

Se ha demostrado que hay diferencias en la estabilidad y localización de AIB1 entre distintas líneas de cáncer y que las rutas analizadas deberían ser consideradas a la hora de evaluar AIB1 como marcador tumoral.