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Los descuentos alentarían la compra de alimentos saludables

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Por Lynne Peeples

Bajar el precio de losalimentos saludables ayudaría a que las personas incluyan másgranos integrales, zanahorias y bananas en sus compras delsupermercado, aun varios meses después de terminados losdescuentos, indicó un nuevo estudio.

"Tradicionalmente, se creía en la educación nutricionalpara promover la dieta saludable", dijo a Reuters Health ladoctora Cliona Ni Mhurchu, de la Universidad de Auckland, enNueva Zelanda.

"Esos resultados destacan la importancia de sumarintervenciones regulatorias en lugar de confiar tanto en laresponsabilidad individual", señaló.

A medida que la obesidad crece en el mundo desarrollado,también aumenta la urgencia de mejorar las eleccionesalimentarias.

El equipo de Ni Mhurchu realizó un ensayo clínico duranteseis meses en ocho supermercados en Nueva Zelanda paradeterminar los efectos de dos estrategias: los descuentos y laeducación nutricional.

Se dividió a 1.104 compradores en tres grupos. Al azar, unorecibió descuentos en alimentos saludables; otro obtuvoeducación nutricional individualizada; y el último recibió lacombinación de ambos métodos o ninguna intervención.

Los alimentos saludables, según la organizaciónneozelandesa Heart Foundation, eran un 12,5 por ciento máseconómicos para el grupo que percibió los descuentos.

Los que recibieron educación nutricional obtuvieronpaquetes mensuales de información alimentaria individualizadasegún sus hábitos de compra. Escáneres manuales de códigos debarra registraron todas las compras.

A los seis meses, según publicó American Journal ofClinical Nutrition, los que habían recibido los descuentoscompraban 790 gramos más de alimentos saludables por semana quelos que seguían pagando los mismos precios.

Eso significó un 11 por ciento de aumento con respecto alas compras previas al estudio, que incluyó 480 gramos más defrutas y verduras por semana, es decir, seis porciones. Ladiferencia total disminuyó unos 380 gramos, pero se mantuvosignificativa seis meses después de terminado el estudio.

No hubo diferencias entre los grupos en cuanto a lacantidad de grasa saturada o de otros nutrientes que compraban.

El hecho de que la educación nutricional no haya mejoradoinicialmente las elecciones alimentarias sorprendió a NiMhurchu, en especial debido a que estudios previos habíandemostrado efectos positivos.

Pero la mayoría de esos estudios usaron el autorreporte, enlugar de los datos objetivos de ventas en los supermercados.Aun así, la autora dijo que los participantes tendían a estarmás informados e interesados en la alimentación saludable quela población general, lo que habría ocultado el efecto real.

Más allá del interés en torno a la nutrición, a todos lesgusta una oferta. "La reducción del precio habría aportado unincentivo extra para comprar alimentos saludables", explicó NiMhurchu.

Y aunque esas ofertas no modificaron la cantidad adquiridade alimentos poco saludables, casi dos tercios de las comprassaludables adicionales fueron verduras y frutas, dos productosque la mayoría de las personas deben consumir más.

"Las opciones regulatorias para bajar el precio de losalimentos saludables son clave y merecen más consideración",dijo Ni Mhurchu.

FUENTE: American Journal of Clinical Nutrition, 27 deenero del 2010.