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Desfibriladores ayudan poco a pacientes más enfermos

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Los desfibriladores implantables, queprevienen arritmias cardíacas mortales, podrían ofrecer pocosbeneficios a personas que tienen otros problemas de saludgraves en el momento de la disfunción, dijeron recientementeinvestigadores estadounidenses.

Los expertos señalaron que los dispositivos -que detectanritmos cardíacos anormales y ofrecen un shock para restablecerel latido regular- dan más beneficios a las personas menores de65 años que tienen pocas complicaciones de salud.

"Encontramos que los pacientes más ancianos y conco-morbilidades como enfermedades crónicas del riñón, cáncer ydemencia, son los que tienen menores probabilidades demejorar", dijo la doctora Soko Setoguchi, de la Facultad deMedicina de Harvard y Brigham y el Hospital de Mujeres deBoston, cuyo estudio aparece en la Revista de la AsociaciónMédica de Canadá.

"Los pacientes con múltiples internaciones también tienenpocas probabilidades de beneficiarse", dijo Setoguchi en unaentrevista telefónica.

Los desfibriladores implantables, cuya colocación cuestaentre 20.000 y 30.000 dólares, se recomiendan a personas conproblemas del corazón para prevenir una muerte súbita, queocurre cuando el corazón deja de hacer circular la sangre.

Un estimado de 5,3 millones de estadounidenses sufreproblemas de corazón, una enfermedad crónica en la cual elcorazón pierde gradualmente su capacidad de bombear sangre deforma eficiente.

La Asociación Estadounidense del Corazón estima que laenfermedad costó al país 34.800 millones de dólares el año enpasado en gastos por tratamientos directos e indirectos.

Varios ensayos clínicos descubrieron que losdesfibriladores son dispositivos que salvan vidas y tienenbuena proporción costo-beneficio, pero estos estudios tienden aexcluir a las personas con otras complicaciones de salud, dijoSetoguchi.

Los hallazgos de su equipo se basaron en registros de másde 14.000 personas con fallas cardíacas en Canadá. El promediode edad del grupo fue 77 años y muchos también sufríandiabetes, enfermedad pulmonar crónica y enfermedad del riñón.

Todos en el grupo habían sido hospitalizados al menos unavez por problemas de corazón.

Setoguchi y sus colegas descubrieron que la colocación deldesfibrilador prolongaba sus vidas apenas seis meses en lamitad de los pacientes, y que este beneficio se achicaba concada subsiguiente internación.

La doctora dijo que las personas menores a 65 años y lospacientes mayores sin enfermedad renal, cáncer o demenciaserían las que más se beneficiarían de la implantación dedesfibriladores y que los médicos podrían usar los resultados,que aún necesitan confirmación, para aconsejar a suspacientes.