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Desnudas contra la muerte de animales en tests cosméticos

Denuncian que cada año mueren en Europa cerca de diez millones de animales en las pruebas

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Ocho mujeres miembros de AnimalNaturalis se han quitado la ropa hoy en Valencia para denunciar que cada año mueren en Europa cerca de diez millones de animales en las pruebas que muchas empresas de cosmética e higiene realizan para elaborar sus productos.

El acto, en el que las ocho activistas iban con una toalla alrededor del cuerpo y con otra en la cabeza de la que les chorreaba una sangre artificial, se ha celebrado en la calle Colón de Valencia, una de las más céntricas de la ciudad.

La coordinadora de campañas de AnimalNaturalis, Elia Arteaga, ha asegurado que el 99% de la población desconoce el daño que sufren los animales durante las pruebas, y ha explicado que una de las pruebas más comunes es el test Draize, en el que se aplican sustancias químicas en los ojos de animales conscientes, la mayoría de ellos conejos.

'Queremos sacar a la luz la crueldad de la experimentación con animales y que se conozca que detrás de marcas conocidas hay mucha crueldad con cobayas, ratas, perros y gatos', ha señalado Arteaga, que ha agregado que la gente que pasaba por la calle 'ha reaccionado muy bien y nos ha apoyado'.

También ha hecho referencia al DL50 (dosis letal 50), que consiste en la administración forzada, por ingesta, inhalación o aplicación cutánea, de distintas cantidades de una sustancia, lo que conlleva dolorosas consecuencias para los animales (dolor, convulsiones, diarrea, hemorragias nasales y bucales, vómitos, muerte).

'Queremos sacar a la luz la crueldad de la experimentación con animales'

El test se detiene cuando muere el 50%  de los animales, y para cada prueba son necesarios unos 200 animales, según fuentes de AnimalNaturalis.

'Existen cientos de alternativas a la experimentación en animales, e incluso la Unión Europea se ha dedicado a homologar esas técnicas para probar su fiabilidad y promover su uso, pero algunas empresas prefieren usar animales porque sus vidas son baratas', según Arteaga.