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"Destinada al crematorio", de secretaria de Neruda al campo de exterminio nazi

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El testimonio de su paso por el campo de concentración nazi de Ravensbrück de Mercedes Núñez Targa, quien durante los años de la República fue secretaria del poeta Pablo Neruda, han sido traducidas del catalán al castellano y publicadas con el título de "Destinada al crematorio" (Renacimiento).

Traducidas con motivo del centenario de Mercedes Núñez Targa (Barcelona, 1911-Vigo, 1986), que se ha cumplido el año que acaba de terminar, las memorias de esta militante comunista, que fue delegada en Galicia del "Amical de Mauthausen", arrancan con su detención a finales de 1939 por parte de la policía franquista, lo que le costó una condena de 12 años y su paso por la masificada cárcel de Ventas.

De allí fue excarcelada por un error burocrático en enero de 1942, por lo que se trasladó a Francia, donde tuvo que pasar varios meses en el campo de concentración de Argelès y se incorporó en Carcassonne a la resistencia francesa, junto a otros muchos republicanos españoles, de ahí que esta versión española lleve el subtítulo de "De Argelès a Ravensbrück: las vivencias de una resistente republicana española".

Traducido por el propio hijo de Mercedes Núñez Targa, Pablo Iglesias Núñez, el libro cuenta con un prólogo del catedrático emérito de la Universidad de Santiago Xesús Alonso Montero, quien ha destacado que la autora "pese a que su salud no era buena, no sólo aguantó sino que supo y pudo disimular una cierta fortaleza física que le impidió ser destinada a la cámara de gas".

Presidente del Foro por la Memoria Republicana de Galicia, Alonso Montero destaca en su prólogo que gracias a esa aparente fortaleza física las mujeres de las SS la consideraron apta para el trabajo y la enviaron, tras pasar por Ravensbrück, a un campo de concentración próximo a un complejo metalúrgico donde se fabricaban obuses, a las afueras de Leipzig.

La liberación de Núñez Targa, a cargo de tropas americanas, se produjo el 14 de abril de 1945, día en el que lució en su uniforme rayado de reclusa una modesta bandera republicana que había confeccionado con otras compañeras.

Núñez Targa reseñó el encuentro con los soldados norteamericanos con estas palabras: "Los soldados americanos nos dan la mano. Algunos, viendo nuestra increíble miseria física, lloran".

La autora deja constancia en estas páginas de las inhumanas condiciones del transporte de las reclusas, con apenas aire para respirar y sin una gota de agua durante días, de los perros de las guardianas SS ladrando y enseñando las fauces, de la obligación de no moverse en formaciones que duraban horas, permaneciendo desnuda "como si fuese un perro más o una piedra".

Ante aquellas humillaciones, Mercedes Núñez Targa escribió que no sentía vergüenza porque había excluido a los guardianes nazis de la condición humana: "Para mí son bípedos y basta".

No obstante no generalizó con el pueblo alemán, puesto que en Ravensbrück conoció a una mujer alemana que acabó como una reclusa más por haberse negado al divorcio tras haberse casado con un judío antes de la guerra.

Mercedes Núñez Targa se crió en un hogar acomodado de Barcelona -su padre era dueño de una joyería en la Rambla de las Flores-, estudió francés, inglés, alemán y piano, y con 16 años asombró a sus padres poniéndose a trabajar en un laboratorio cinematográfico y, en 1934, en el consulado de Chile en Barcelona, trabajó como secretaria del entonces poeta vanguardista Pablo Neruda.

En 1936 ingresó en las Juventudes Socialistas Unificadas y, como además de varios idiomas tenía conocimientos de contabilidad desempeñó labores administrativas en la sede del Comité Central del Partido Comunista.

Por Alfredo Valenzuela.