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La deuda se pierde las rebajas

España, obligada a pagar por las nuevas emisiones hasta un 127% más que antes

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Martes, 20 de abril de 2010. España emite letras del Tesoro a pagar en 12 meses con una rentabilidad del 0,9%. Dos semanas después, Europa se ha dado la vuelta como un calcetín. Ha pactado con el FMI un plan de rescate de 750.000 millones de euros para tranquilizar a los mercados del posible efecto contagio de la crisis de deuda griega a otros países del euro. El Banco Central Europeo (BCE) se ha sacudido la ortodoxia y ha decidido empezar a comprar deuda pública en el mercado secundario para calmar los precios, interpretando de un modo más que libre el principio de no bailout (sin rescate) que impone Maastricht y que prohíbe hacer frente a compromisos de pago de los Estados miembros.

Los países señalados como en riesgo, entre ellos España, se han visto forzados a presentar planes de ajuste del gasto adicionales a los ya comprometidos.

El mercado alienta la subida al cambiar deuda antigua más barata por nueva

Martes, 18 de mayo de 2010. España vuelve a emitir letras a 12 meses. Se ve obligada a pagar una rentabilidad del 2,05%, un 127% más cara que la de la emisión anterior.

Así ocurrirá con cada nuevo lanzamiento de títulos. Las letras a seis meses se disparan un 76% en la emisión tras el plan de rescate. Los bonos a tres años, un 67%. Las obligaciones a diez años, un 20,55%.

Los expertos señalan como muy positivo el hecho de que la demanda de títulos multiplique varias veces la oferta, cuando a principios de mayo el circuito del capital, alentado por la prensa anglosajona, puso en duda que España pudiera lograr refinanciación para sus fuertes vencimientos.

El país no ha podido aprovechar un periodo histórico de intereses bajos

Pero quienes de verdad deben estar de enhorabuena son los inversores que están cambiando su deuda española antigua, con menor remuneración, por esta jugosa porción de títulos soberanos a tan buen precio. De hecho, su codicia puede estar alimentando el encarecimiento.

Según Gregorio Izquierdo, director del Servicio de Estudios del IEE, 'el mercado está provocando un círculo vicioso. Como España paga ahora un alto interés por su deuda, antes de cada emisión, los inversores deshacen sus carteras; es decir, venden deuda antigua con menos intereses para comprar deuda nueva, con una rentabilidad mayor'. La llegada masiva al mercado de esos títulos antiguos hace que la rentabilidad exigida en el mercado secundario se dispare, por el exceso de oferta, y eso provoca que, cuando se emite la deuda nueva, se le exija mucha mayor retribución.

'Es una pena porque, si esto no ocurriese, dado el contexto de tipos de interés históricamente bajos, se estaría financiando el bono español al 2,5% (en lugar de al 4,6%)', comenta David Cano, socio de Afi. 'Por otro lado, afortunadamente existe ese contexto de tipos bajos, lo que hace que el bono a diez años no pague aún un precio excesivo a pesar del diferencial. El bono español llegó a pagar un interés del 5,5% entre 2000 y 2002', recuerda Cano.

Borja Gómez, de Inverseguros, alerta sin embargo sobre el riesgo de que la deuda siga creciendo ante la imposibilidad de haber frente a sus intereses sólo con ingresos del Estado, aunque por otro lado ve como positivo que el BCE, con estos diferenciales, no se va a atrever a subir los tipos de interés en 2010 y probablemente tampoco en la primera mitad de 2011.