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El día que Brasil se rebeló contra el FMI

Brasil acabó con la hiperinflación desoyendo al fondo

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Como presidente, entre 1995 y 2003, Fernando Henrique Cardoso siguió el recetario neoliberal y su política económica estuvo muy marcada por los criterios del Fondo Monetario Internacional (FMI). Sin embargo, Cardoso, del conservador Partido de la Socialdemocracia Brasileña (PSDB), obtuvo su principal éxito económico cuando, todavía como ministro de Hacienda del presidente Itamar Franco, desoyó los consejos del Fondo y consiguió con el Plan Real acabar con un largo período de hiperinflación en Brasil.

El primer paso del Plan Real que echó a andar fue la institución de una Unidad Real de Valor (URV) que estableció reglas de conversión monetaria tomando el valor del dólar como referencia, inició la desindexación de la economía y llevó al lanzamiento de una nueva moneda, el Real.

El Plan Real triunfó tras la creación de una moneda propia, el real

Cardoso ha dicho después que el Plan Real fue un éxito por el consenso que existía en el país en torno a la necesidad de acabar con la inflación. No fue fácil: necesitaba de la confianza de la comunidad internacional, ya que Brasil tenía dificultades para acceder a la financiación externa, y el FMI no quiso dar su apoyo formal a la iniciativa. Más bien al contrario, dio muestras de su escepticismo.

Pese a las reticencias del fondo, el Gobierno siguió adelante y el programa convirtió a Cardoso en el hombre más fuerte del Gobierno y determinó su victoria en primera vuelta en las elecciones presidenciales de ese mismo año. Cardoso había dado con el remedio oportuno después de que, entre 1967 y 1993, Brasil ensayase sin éxito con seis monedas diferentes, y de que en ese período la inflación acumulada alcanzase cifras disparatadas.

En los meses siguientes al lanzamiento del plan se llevaron a cabo reformas estructurales y de gestión pública; en la práctica, y con el argumento de dar sostenibilidad a la estabilidad económica que conllevó el real, se implementó el ideario neoliberal con la privatización de varios sectores estatales y la liquidación o venta de bancos hasta entonces en manos del Estado, así como la renegociación de la deuda de Estados y municipios con rígidos criterios.

Se llevaron a cabo privatizaciones y se renegoció la deuda de los municipios

El efecto inmediato del Plan Real fue el control de la inflación, que pasó a estar en torno al 9%, muy lejos del 2,477% anual registrado apenas dos años antes, en 1994. Desapareció de los supermercados el remarcador de precios, que había sido todo un símbolo de la espiral inflacionista que azotó al país durante décadas.

Cardoso, que presidió Brasil entre 1995 y 2003, tuvo que acudir posteriormente en tres ocasiones al FMI para hacer frente a los pagos de la deuda pública. Sólo en su último año de Presidencia, Brasil contrajo un préstamo de 15.500 millones de dólares del fondo, una herencia maldita para su sucesor, Luiz Inácio Lula da Silva, elegido en 2003.

Con Cardoso como presidente, el FMI desarrolló, junto al Gobierno brasileño, un plan de estabilización económica que tuvo que ser avalado, en 1999, con un nuevo préstamo de 41.000 millones de dólares para restablecer la confianza en la economía. El fondo pasó a liberar los créditos durante la transición entre los gobiernos de Cardoso y Lula, en 2003. Ese periodo estuvo marcado por la amenaza de una fuga masiva de capitales extranjeros, pese a la promesa, durante la campaña, del entonces candidato Lula, de que cumpliría la agenda de pagos al FMI. El exsindicalista cumplió su palabra y sentó las bases para que, en mayo pasado, Brasil prestara dinero al fondo por primera vez en su historia.