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Diabetes no reduce seguridad y efectividad de la bivalirudina

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Por Will Boggs

Los diabéticos a los que seles realiza una angioplastia primaria después de un infartoagudo de miocardio responden al tratamiento con bivalirudinacomo el resto de los pacientes sin diabetes, según un estudiopublicado en JACC: Cardiovascular Interventions.

"Los resultados de HORIZONS-AMI respaldan fuertemente eluso estandarizado de bivalirudina en pacientes de alto riesgocon diabetes e infarto. Esto sugiere que la mortalidad podríareducirse significativamente", indicó el doctor Gregg W. Stone,del centro médico de la Columbia University y la Fundación deInvestigación Cardiovascular de Nueva York.

Con sus colegas del ensayo clínico internacionalHORIZONS-AMI, Stone evaluó la seguridad y la efectividad de labivalirudina, que es un inhibidor directo de la trombina conpropiedades anti isquémicas y tasas favorables de sangrado.

Comparó a ese fármaco con la combinación de heparina einhibidores de la glicoproteína IIb/IIIa (IGP) en 593diabéticos con infarto de miocardio con elevación del segmentoST (STEMI, por sus siglas en inglés) tratados con unaintervención coronaria percutánea (ICP).

El tratamiento con bivalirudina estuvo asociado con unamortalidad cardíaca a los 30 días significativamente más baja(un 2,1 frente a un 5,5 por ciento para el grupo de control) ymenos accidentes cerebrovasculares (0 frente a un 2 por ciento,respectivamente).

En cambio, no se registraron diferencias significativasentre los tratamientos en cuanto a la cantidad de episodiosclínicos adversos netos, complicaciones cardiovascularesgraves, mortalidad por todas las causas o sangrados graves alos 30 días.

La mortalidad cardíaca al año también fue mucho más bajacon bivalirudina que con heparina más IGP (un 2,5 frente a un7,1 por ciento).

Pero no hubo una diferencia significativa entre los gruposde las cifras al año de mortalidad no cardíaca, mortalidad portodas las causas, episodios clínicos adversos y complicacionescardiovasculares o sangrados graves.

Los análisis formales de las interacciones demostraron quelos efectos favorables de la bivalirudina en todos losparticipantes (3.602 pacientes con STEMI) fueron independientesde la diabetes.

Las tasas totales definitivas/probables de trombosis delstent al año no variaron entre los grupos, aun cuando se lossubdividió según el uso de insulina.

"La prevención del sangrado durante el tratamiento de uninfarto con bivalirudina es crítica y puede salvar vidas", dijoStone.

Y agregó: "Tenemos otros estudios en marcha sobre el uso deabciximab por aspiración y administración intracoronaria enpacientes con un infarto tratado con bivalirudina para conocersi podemos reducir aún más el tamaño del infarto".

Medicines Company, que comercializa bivalirudina comoAngiomax, financió el estudio.

FUENTE: JACC: Cardiovascular Interventions, julio del 2011