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El diálogo sobre Jerusalén se convierte en un escollo para las negociaciones de paz

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El diálogo sobre el estatus de Jerusalén se ha convertido en un serio escollo para las negociaciones de paz entre Israel y la Autoridad Nacional Palestina (ANP), al requerir Ehud Olmert un retraso en este asunto por presiones políticas internas que amenazan su gobierno.

El primer ministro israelí se ve arrinconado desde hace meses por las demandas del partido Shas de que no negocie sobre el estatus de la ciudad santa, bajo amenaza de que los ultraortodoxos abandonarán su gobierno y le dejarán en minoría parlamentaria.

Al pulso se ha sumado esta semana la Alcaldía de Jerusalén, cuyo titular, el también ultraortodoxo Uri Lupoliansky, aseguró que "no permitirá que la ciudad santa se convierta en un enclave ilegal" y que el gobierno bloquee sistemáticamente la construcción en barrios judíos, aunque estén en zona ocupada.

Por "enclave ilegal" se entiende en Israel un proto-asentamiento en Cisjordania no autorizado por el Ejecutivo, aunque según el derecho internacional cualquier presencia judía en zona ocupada desde 1967, alrededor de 150 colonias, es ilegal.

Más polémico es en Israel el estatus jurídico y político de barrios enteros en zonas ocupadas de Jerusalén, donde residen unos 250.000 judíos y reclamadas por los palestinos como capital de su futuro estado.

En los barrios árabes de Jerusalén viven 200.000 palestinos.

La inmensa mayoría de los israelíes considera estos barrios parte integral de su "capital" y territorio tan soberano e indivisible como lo pueda ser Tel Aviv.

La disputa entre Olmert y la alcaldía surgió por una demanda hace varias semanas del primer ministro de que cualquier construcción en los territorios ocupados deberá obtener su visto bueno, lo que ha indignado a la alcaldía por considerar que bloquea la construcción y el desarrollo de Jerusalén y con ello perjudica su estatus político.

Se trata de barrios tan conocidos como French Hill o Guilo, a escasos minutos del centro, y de los más periféricos de Pisgat Zeev o Guivat Zeev.

La Alcaldía considera inconcebible que los proyectos de construcción en ellos tengan que ser sometidos a la aprobación del Gobierno.

Frente a las acusaciones de Lupoliansky, que pueden tener un alto precio político para Olmert, el ministro israelí de Vivienda, Zeev Boim, anunció el martes que Israel construirá 750 viviendas en Pisgat Zeev y otras 370 en Har Homá, éste último el más reciente de los asentamientos en zonas ocupadas en o alrededor de Jerusalén.

La alcaldía tiene también sus propios planes de construir en los próximos años 10.000 viviendas en lo que calificó de "barrios judíos" de la ciudad santa, independientemente de su ubicación física.

Consciente del precio político que puede tener cualquier aparente 'obstrucción' al desarrollo de la Jerusalén judía o al estatus político de la ciudad, el primer ministro ha pedido a la ANP dejar el asunto de Jerusalén para el final de las negociaciones.

Una demanda que se ha encontrado con la tajante oposición palestina, que considera que "Har Homá, Guivat Zeev o Maale Adumim, no son parte de Jerusalén, y barrios judíos como Ramot o Guiló son asentamientos a todos los efectos", a decir del negociador Saeb Erekat.

Además, sostiene, la petición de Olmert es técnicamente inviable porque "la cuestión de las fronteras (del Estado palestino) no puede ser resuelta sin hablar antes de los límites en Jerusalén".

Tampoco contaba el primer ministro con la oposición de su propia ministra de Exteriores, Tzipi Livni, quien hace unos días se ganó las duras críticas del Shas por afirmar que Israel se comprometió en la conferencia de Annapolis a hablar de todos los asuntos del conflicto "sin excepción".

En una carta al jefe de la oposición en la Alcaldía la ministra sostiene que es irrelevante el orden en el que se negocian los asuntos centrales del conflicto -refugiados, fronteras o Jerusalén- porque la fórmula sobre la que Israel trabaja es la de que "nada hay acordado hasta que se llegue a acuerdo en todo".

Shas consideró la misiva una "bofetada" y anunció que, si esa es la postura del Gobierno, lo abandonará antes de la primavera.