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Diario de un garrapatero, improvisador y cañí

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Analizando lo que llevamos de gira con Los hombres de las praderas y sus bordones calientes, os cuento nuestras aventuras garrapateras.

Todas las nochescerrando bares

Somos un engendro musical que funciona perfectamente engrasado en sus números instrumentales y vocales, auténticos prodigios de improvisación colectiva. En lo que llevamos de tocatas, desde que empezó la gira sólo recuerdo magia, risas, mucho compás y experiencias aflamencadas, de las que te ponen el vello en pie. Como el artista invitado es Tomasito de Jeré nos hemos puesto a su altura vistiéndonos con camisas, zapatos de calidad y la corbata en el bolsillo por si acaso. En los conciertos recordamos los viejos tablaos de flamenco donde el duende aparecía sentado en sillas de nea. También tenemos una mesa muy flamenca prestada por nuestro amigo y productor Pelayo. Una mesa que lleva en los estudios La Bodega desde sus comienzos y donde grandes artistas como Raimundo Amador, Kiko Veneno, Remedios Amaya, Diego Carrasco, o el mismísimo Migue Matajare dejaron sus copas de vino apoyadas, sus canutos o sus letras más conocidas. También llevamos vino de jeré, que nos pone a tono, nos quita las penas y calienta nuestras gastadas gargantas. Delante de la mesa va el tablao donde Tomasito se echa sus pataítas y bailes gitanos. Siempre de cara al público, los verdaderos garrapateros que gastan su dinero en una entrada para ver a sus compares Los Delinqüentes disfrutar de la magia del flamenco rock. Después del concierto viene otro, más personal, así que, si no crees en los fantasmas, no estés tan seguro, pues pueden aparecer cuando menos te lo esperas por el rincón mas oscuro de tu ciudad.

'No hay dos conciertos iguales, improvisamos como camaleones y a veces sacamos un jamón y lo veneramos como si fuera un dios'

Ensayar es de cobardes

En este último disco hemos contado con pocas horas de ensayo (por no decir ninguna); se puede apreciar el sabor inconfundible de la música en directo. Muchas de las canciones se forjaron sobre la marcha, eso sí, con El Ratón a los mandos en cuanto a sonido, punteos, instrumentos.... Los garrapateros vivimos en libertad haciendo lo que nos da la gana, tanto en el disco como en los directos. En los surrealistas directos hay chistes, bailes, canutos... Sacamos un jamón y lo veneramos como si fuera un dios. Cambiamos las canciones sobre la marcha (no hay dos conciertos iguales), rescatamos viejos temas, aceptamos peticiones, versionamos, improvisamos como camaleones. Todo esto es posible gracias a los años que llevamos juntos. No hace falta verse en un local de ensayo para saber lo que quiere el compañero de al lado. Nos conocemos todos desde chiquetitos y eso es muy importante para el sonido de un grupo. Unidad, amistad y garrapaterismo. Así que, sólo puedo decir que ensayar es de cobardes. Hacemos psicodelia cañí con muchos toques de improvisación.

Los pequeños detalles

Durante 2011, Los Delinqüentes fuimos sedimentando un movimiento callejero y autóctono, que produjo la conexión entre dos mundos paralelos, el de nosotros, los músicos trovadores, y el de vosotros, el público garrapatero. Siento que dentro del universo Delinqüentes hay mucha alegría y amor, muchos colegas, muchos canutos, mucha poesía y mucha libertad. Para el 2012, pido que siga saliendo todo tan bien como hasta ahora.