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Dos días después Amstetten sigue consternada por el caso de incesto

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Dos días después de conocerse el macabro caso de incesto y encierro de una joven por su propio padre durante casi un cuarto de siglo, la ciudad austríaca de Amstetten seguía consternada y sin haber vuelto a la normalidad.

A la consternación e indignación popular se sumaba el gran revuelo causado por la gran presencia de medios de prensa nacionales e internacionales para cubrir un caso sin precedentes en la historia criminal de esta república alpina de ocho millones de habitantes.

Hans Lenze, el responsable de la administración regional del municipio, anunció hoy que las autoridades están pensando en cambiar el apellido de la familia Fritzl ante las posibles consecuencias sociales negativas que podrían sufrir sus miembros tras el caso.

"El nombre de la familia ha sido ensuciado de tal forma que estudiamos cambiar el apellido (de los afectados)", dijo Lenze a la prensa enfrente de la casa donde estuvo secuestrada Elisabeth Fritzl, de hoy 42 años.

La mujer estuvo recluida durante 24 años en un calabozo subterráneo, donde fue violada sistemáticamente por su padre y donde dio a luz a siete hijos, de los cuales uno murió a los tres días.

Un médico ginecólogo, consultado hoy por Efe, dijo que es un "milagro" que Elisabeth haya sobrevivido a todos los partos efectuados en el zulo subterráneo.

"Pueden suceder tantas cosas en un parto, sobre todo cuando uno no dispone de información previa de cómo va el embarazo", dijo José Luis Baumann, un ginecólogo de origen paraguayo, afincado en Viena.

Además, el médico destacó los peligros de posible hemorragias de postparto y también de infecciones, sobre todo en un ambiente tan poco estéril como en este caso.

Por otra parte, Lenze indicó que se está estudiando cómo educar a esos menores aunque eso no se podrá hacer en escuelas sino deberá suceder con la ayuda de maestros particulares.

Se trata de un chico de cinco años, su hermano de 18 y una joven de 19 que se encuentra en el hospital de Amstetten en estado grave, supuestamente debido a una enfermedad congénita, aunque este extremo no ha sido confirmado oficialmente.

Los otros tres hijos-nietos de Josef Fritzl, que a diferencia de sus hermanos vivían en la casa familiar, se encontraban hoy reunidos con el resto de la familia y, según Lenze, hasta ahora el ambiente entre los afectados es "bueno".

"La que está peor es la madre (la esposa de Josef Fritzl)", dijo el funcionario y agregó: "imagínense, estuvo toda una vida con un hombre, tuvo siete hijos con él y ahora se enfrenta a un hombre que ha cometido estos terribles crímenes".

Todos los afectados son atendidos por equipos de psicólogos y trabajadores sociales y los médicos deberán determinar cuándo pueden ser interrogados por la policía, explicó Lenze.

Fritzl fue enviado ayer a la Fiscalía del Estado federado de Baja Austria, en Sankt Pölten, donde deberá declarar hoy ante un juez.

Rudolf Mayer, el abogado del acusado, dijo hoy que su defendido "parece serio, consternado y emocionalmente roto".

Hasta la revisión de la orden de prisión, el 13 de mayo, el abogado quiere estudiar si las acusaciones son coherentes y después podrá determinar si se justifica un encarcelamiento ulterior.

Mientras, han surgido nuevos detalles sobre la personalidad del ingeniero jubilado, de 73 años, al que vecinos y conocidos calificaron como vanidoso y muy autoritario.

Gerda S., una ex compañera de trabajo de Fritzl, relató al diario "Österreich" que éste siempre iba bien vestido, "parecía un diplomático" y que le encantaba coquetear con las mujeres.

"Era una tipo muy apuesto. Todas las mujeres en la empresa estaban detrás de él", aseguró la mujer.

Otros conocidos señalaron que Fritzl gobernaba "como un teniente general" en su casa, y que era muy celoso de su privacidad, lo que explicaría porqué nadie de su familia se dio cuenta que mantenía encerrada a su hija en un zulo, tres metros debajo del jardín.

"No dejaba que su mujer hablara mucho tiempo con la gente. Siempre insistía en que los miembros de su familia permanecieran en casa", recordó hoy en declaraciones a Efe una anciana vecina.

La prensa austríaca publica hoy una foto de un Fritzl bronceado y exultante en bañador, una imagen tomada aparentemente en 1998 en Tailandia, donde estuvo de vacaciones con un amigo.

"Le encantaba ir de vacaciones a Tailandia. Usted ya sabe a que me refiero", señaló otra vecina en referencia al posible abuso sexual de menores en ese país asiático.

El suceso ha causado un gran revuelo mediático internacional y se produce sólo dos años después del caso de Natascha Kampusch, otra joven austríaca que estuvo encerrada durante ocho años en un sótano cerca de Viena.