Publicado: 20.10.2014 07:00 |Actualizado: 20.10.2014 07:00

La diáspora española en América: algo más que frailes y conquistadores

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Entre 1868 y 1945, cuatro millones de españoles cruzaron el Atlántico con destino el continente americano. Decenas de miles se ubicaron en el norte, conformando sólidas comunidades desde las que impulsaron de forma colectiva, a través de suscripciones o colectas populares, multitud de iniciativas sociales y culturales. En el país de origen, la falta de oportunidades, la precariedad y el hambre, contexto que desencadenaron las políticas de la oligarquía y el caciquismo, provocaron la mayor diáspora española de todos los tiempos. Una media de 4.300 personas abandonó el país cada mes a lo largo de 77 años.

Desde 2010, dos investigadores descendientes de aquellos emigrantes, James Fernández, profesor en la Universidad de Nueva York, y Luis Argeo, periodista independiente, estudian el fenómeno de la emigración española hacia Estados Unidos, y recorren ese país reuniendo las voces y las imágenes de los protagonistas de aquella diáspora.

La última pieza de su investigación se plasma en un libro de fotografías seleccionadas de entre las 6.000 cedidas por los propios emigrantes, que hoy rondan los 80 años. Para diseñar, editar, producir y distribuir el libro de imágenes, sus promotores han puesto en marcha una campaña de micro financiación por internet [crowdfunding] que ha conseguido el reto marcado de 35.000 dólares [28.000 euros] una semana antes de finalizar. Del mismo modo que aquellos españoles de finales del siglo XIX y principios del XX se ayudaron de forma colectiva para materializar ideas en beneficio de la comunidad, Fernández y Argeo no dudaron en recurrir al crowdfunding para preservar del olvido las historias de la emigración española. Conocidas figuras como el tenor Plácido Domingo, la actriz Elena Anaya, el cocinero José Andrés y el periodista Guillermo Fesser han apoyado la iniciativa.

"Cuando decidimos preparar un libro de imágenes nos pareció que sería interesante tratar de hacerlo con la versión actual y electrónica de las suscripciones y colectas de antaño, ya que se trata de un proyecto que emerge de una comunidad y que va dirigido, en buena parte, a esa misma comunidad", aclara James Fernández a Público. "De esta manera, el proceso de financiación y de confección del mismo libro forman parte del proyecto, más amplio, de construir redes y comunidades". "En realidad, Luis y yo somos comisarios de una auto exposición fotográfica", reconoce.

Las iniciativas que pusieron en marcha los españoles en Estados Unidos abarcaban de lo colectivo a lo individual, de la construcción de sedes sociales, por ejemplo, a la compra de un pasaje que un compatriota enfermo pudiera volver a España para morir. "Los emigrantes españoles no conocían los términos crowdfunding o micro donaciones, pero en casi todas sus iniciativas ponían en práctica conceptos muy parecidos o idénticos", apunta Fernández.

La prensa de la época, además, se hacía eco de cada campaña impulsada por la comunidad española, publicando el nombre de cada donante y, en ocasiones, la cantidad donada. "De hecho, estas listas nos han servido mucho a la hora de reconstruir los distintos enclaves españoles desperdigados por Estados Unidos", puntualiza Fernández.

El caso de la compra de cuatro ambulancias para enviar a España durante la Guerra Civil fue una de esas colectas populares mediáticas. Los emigrados a Tampa (Florida), concienciados con la represión y el hambre que sufrían sus compatriotas atrapados en la gran cárcel en que se convirtió España, organizaron una gran romería que sirvió para recaudar 9.000 dólares. Con ese dinero se pudieron adquirir los vehículos así como equipos de rayos X para un hospital móvil enviado con anterioridad por la Oficina Médica de los Amigos Americanos de la Democracia Española.

Asimismo, el multitudinario evento reunió toneladas de leche enlatada, comida deshidratada y 7.000 dólares en medicinas que enviaron en diciembre de 1937, según ha documentado Ana Varela-Lago, profesora de la Northern Arizona University.

Inmigrantes españoles de Virginia Occidental y de Ohio también recaudaron fondos con los que compraron y enviaron nuevas ambulancias.

Precisamente, en los años previos a la contienda en España se alcanzó en Estados Unidos el pico más alto de inmigrantes españoles y, tras la Guerra Civil, comenzó el declive de estas colonias. "La relativa prosperidad en Estados Unidos tras la Segunda Guerra Mundial disolvió los vínculos de la comunidad que habían sido forjados por la adversidad: los enclaves españoles pierden su razón de ser y poco a poco se desvanecen; sus miembros se convierten en inmigrantes invisibles", identifican los investigadores.


Por diferentes motivos, según han constatado Fernández y Argeo, el fenómeno de la emigración española hacia Estados Unidos ha sufrido "cierta invisibilidad". En el país americano, la historia de la inmigración ocupa un lugar central en la "mitología nacional", y "a pesar de las fobias, que se dejan ver con demasiada frecuencia, la idea de que Estados Unidos es un país de inmigrantes está muy arraigada en la cultura nacional". "Pero como los españoles en realidad eran una gota en un mar de inmigrantes de otros países, su participación en la historia ha quedado eclipsada", esclarece Fernández.

Otro de los factores que apuntan a la invisibilización de los inmigrantes españoles es lo que ambos investigadores denominan el "síndrome de frailes y conquistadores". "Muchos estadounidenses piensan que el tema de españoles se agota con repetir cuatro lugares comunes sobre la historia imperial que, en realidad, se concibe como pre-historia", remacha el profesor de la Universidad de Nueva York.

La conocida actriz Rita Hayworth, por ejemplo, era hija de un bailarín sevillano; su verdadero nombre: Margarita Cansino. El actor Martin Sheen, Ramón Estévez, también es hijo de un inmigrante, en su caso, gallego.

En España, el hecho de que cuatro millones de ciudadanos abandonaran el país a lo largo de 77 años "es difícil de asimilar a una mitología nacional, ya que se suele ver como indicio de un fracaso". Aun así, Fernández y Argeo consideran que en el caso de los inmigrantes que han estudiado, así como los que emigraron a Latinoamérica, se dan claves y aspectos importantes para conocer la historia de España.

"En la laboriosidad, la honradez, la solidaridad, la ingenuidad y la hospitalidad de nuestros inmigrantes invisibles vemos la mejor marca España posible", concluyen.