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El dibujante Robert Segura, padre de "Rigoberto Picaporte", muere a los 81 años

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El guionista y dibujante de historietas Robert Segura, padre de personajes como Rigoberto Picaporte y uno de los autores históricos de los tebeos de Bruguera, murió el pasado día 4 en la localidad barcelonesa de Premià de Mar a los 81 años de edad, ha informado hoy su editorial.

"Era un historietista de un humor mordaz y una ironía sana. Tenía un dibujo muy particular y era uno de los mejores guionistas", ha destacado hoy a Efe su editor, Manuel de Cos, al recordar a "uno de los grandes" de los tebeos españoles, que compartió una época dorada con autores como Ibáñez, Escobar y Vázquez.

Robert Segura nació en Badalona el 14 de febrero de 1927 y a los 14 años se matriculó en la Escuela de Artes y Oficios de Barcelona.

Después de colaborar durante algún tiempo en el diario barcelonés La Prensa y los estudios Macián, que se dedicaban a la producción de películas de dibujos animados, Segura entró a formar parte de la Editorial Bruguera en 1957.

Ese mismo año creó la serie "Rigoberto Picaporte, solterón de mucho porte", aparecida en el tebeo "Pulgarcito", a la que siguieron "Los señores de Alarcón y el holgazán de Pepón".

Eran historietas de tipo costumbrista que veían la realidad de la sociedad española de la época desde un punto de vista cómico.

En los años sesenta creó nuevos personajes, como los de La alegre pandilla, que comenzó a publicar en 1963, y de La Panda, que apareció en 1969, año en que nació otro de sus famosos protagonistas, Pepe Barrena.

Segura también creó series para el público femenino, como "Maritina, chica de la oficina", "Piluca, niña moderna" y "Marilú".

En los años ochenta dibujó nuevos personajes, como Don Roge y Doña Lisístrata, en Ediciones B, que en marzo del pasado año publicó un volumen de la serie Clásicos con una antología de sus personajes.

El historietista -soltero, como su personaje Rigoberto Picaporte- era, según su editor, un autor entregado a su profesión hasta que se jubiló en 1992. A partir de ese año siguió cultivando otra de sus pasiones, la pintura de acuarelas.