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Dickens protagoniza la conspiración del año

El último thriller de Matthew Pearl (Nueva York, 1975) recrea el enigma que salpicó al escritor inglés tras su inesperada muerte

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Primero fue Dante, después Poe y ahora le toca el turno a Charles Dickens. Matthew Pearl (Nueva York, 1975), ha regresado al mercado español con El último Dickens (Alfaguara), un thriller histórico donde da rienda suelta al enigma que salpicó al escritor inglés tras su inesperada muerte en junio de 1870: qué ocurrió con su novela inacabada, El misterio de Edwin Drood.

En esta novela de Pearl que ayer llegó a las librerías es uno de los primeros best-sellers en una rentreé plagada de libros que, a priori, lo tendrán fácil para estar en la lista de los más vendidos, el escritor introduce al lector en el Boston de 1870. Es una ciudad que se enfrenta a Nueva York, otra metrópolis pujante, ya no sólo en infraestructuras, sino también en lo que a la industria editorial se refiere. Precisamente en los duelos dentro del mundillo editorial que recrea la novela Pearl sale bastante bien parado, ya que describe con buena mano problemáticas como los derechos de autor Dickens era un gran defensor o la banalización de los títulos en busca de una mejor comercialización, algo que no nos queda tan lejos. 'Enel futuro los libros no serán más que trastos viejos. ¡Artículos de consumo, señor Osgood! El nombre del editor será mucho más importante que el del autor (...)', sostiene en el libro el dueño de una editorial neoyorkina.

En el relato central de la novela está estructurada espacial y temporalmente en tres partes, el héroe, Mr Osgood, es el editor de un pequeño sello de Boston al que Dickens le ha concedido los derechos de sus obras. Es un hombre de acción y un idealista que, tras la muerte del inglés, acude raudo a Londres a por el manuscrito que Dickens podría haber dejado y que cerraría El misterio de Edwin Drood.Debe conseguirlo antes que nadie, y no se lo van a poner fácil, si no quiere que lo pirateen. En su tarea le acompaña una mujer, que está retratada a pinceladas y que únicamente parece cubrir la cuota femenina del relato. Las otras partes de la novela, una gira de Dickens por EEUU en 1867 y la persecución de narcotraficantes de opio en Bengala, carecen del efectismo narrativo de la parte central. En este sentido, es más una novela negra que histórica. Por el contrario, en el retrato de los fumaderos de opio de Londres Pearl aprueba con nota.

Con El Club Dante (2004) y La sombra de Poe (2006), publicadas ambas por Seix Barral, Pearl ya demostró ante los lectores en castellano que se mueve como pez en el agua en ese género negro ribeteado de posibles conspiraciones y sociedades secretas a partir de las biografías de figuras literarias. De la novela que tenía a Dante como uno de sus protagonistas llegó a vender 230.000 ejemplares y enseguida fue comparado con Dan Brown, quien, por otra parte, publicará próximamente El símbolo perdido.

Sin embargo, Pearl camina por derroteros muy distintos a los del autor de El código da Vinci. Comparte con él la amenidad del relato, la ligereza estructural, el pulso narrativo en la intriga quizá con más solvencia que el propio Brown, el héroe arquetípico un hombre culto, pero emocionalmente mediocre y un universo de personajes comunes. Pero a partir de estos rasgos propios del best-seller de entretenimiento, Pearl intenta ofrecer algo más de carne al lector. Juega con personajes y datos reales y se nota que sabe de historia de la literatura, un material siempre jugoso para el lector compulsivo, pero también para el esporádico.