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Didonato, "de niña a hombre" en "Diva Divo", un reto de color y travestismo

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Joyce DiDonato ha asumido el "tremendo reto" de ser en "Diva Divo", presentado hoy en "primicia mundial" en Madrid, "como el Museo Thyssen", porque es un disco que conjuga "casi todo": siglos y compositores muy distintos en arias para "niña y hombre", un desafío de "travestismo" del que sale victoriosa.

DiDonato (1969), recientemente galardonada con el premio Gramophone como "artista del año", se apellida en realidad Flaherty, herencia de su abuelo irlandés, pero, como es usual en las mujeres norteamericanas, ha adoptado el de su marido: "no tengo a Italia en mi sangre sino en mi corazón", ha explicado hoy en rueda de prensa en el Real.

La mezzosoprano, que interpreta en la actualidad el papel de Ottaviano en "El Caballero de la Rosa" en el Real, el coliseo en el que debutó en 2000 con "La Cenerentola" con un gran éxito, ha explicado que "Diva Divo" nace del "profundo deseo" que tenía de explicar cuáles son sus intereses musicales y el amplio rango vocal del que es capaz.

La compañía de discos, Virgin Classics-Emi, no quería hacer "el típico CD 'retrato de cantante'" y la idea de DiDonato de reunir las composiciones que empezaron interpretando los castrati, y luego las mezzosopranos y los contraltos, comparar el distinto tratamiento que los compositores a libretos "universales" o contrastar personajes a través de los siglos, les "emocionó".

El principal escollo ha sido, dice, "limpiar el cerebro" para entrar en la psicología de cada personaje sin el apoyo de la teatralidad pero, sobre todo, en darle a cada uno una entidad diferente y proyectar claramente los matices que distinguen, por ejemplo, el "Romeo" de Berlioz y el de Bellini, sin caer en la exageración.

DiDonato canta arias para diferentes personajes, de ambos sexos, de una sola ópera o de versiones de la misma historia, como, por ejemplo, de "Fausto", "Tito", "Romeo y Julieta", "Cenicienta", "Cherubino" y "Ariane" con la Orquesta de la Ópera Nacional de Lyon, dirigida por Kazuchi Ono, "que han acometido el desafío de una forma sorprendente".

En el disco es tanto una buena "niñita", "vulnerable, romántica y enamorada del propio amor"; una seductora y "tóxica" "chica mala", empeñada en llevar a los hombres "al desastre"; un jovencito atolondrado como un "masculino" Romeo, una versatilidad que enseñará gratis a los alumnos de la Escuela Superior de Canto los próximos 18 y 21 de diciembre.

"Lo más difícil -revela- es el 'travestismo' físico porque en el vocal los compositores marcan perfectamente los ángulos masculinos de un papel, dan toda la información necesaria para hacerlo, aunque eso no quiere decir que nadie vaya pensar que soy un hombre cantando".

Ha querido estar acompañada de algunos de los compositores que más le apasionan, es decir Mozart, Bellini, Berlioz, Rossini y Massenet e indagar en las distintas facetas que un mismo personaje puede mostrar dependiendo de quién cuente su historia.

La mayoría de los papeles los ha hecho ya en el escenario pero de elegir alguno dice que le ha fascinado la Ariane de Massenet ("Ariane") por "la representación del amor que hace", la "controvertida" Vitellia de Mozart ("La clemenza di Tito), y el "especialísimo" Sesto de Gluck ("La clemenza di Tito").

"Hay un desarrollo artístico importante en este disco. No quiero cosas superficiales", afirma para acto seguido presumir de sus también "recentísimos" "Ercole sul'Termodonte", la ópera de Vivaldi reconstruida por Fabio Biondi con Rolando Villazón, Diana Damrau y Philippe Jaroussky, y "Stabat Matter", dirigida por Antonio Pappano y con Anna Netrebko, entre otras.

"Son trabajos increíbles, de una belleza que no puedo creer", asegura la artista, feliz también por estar en el "mágico" Teatro Real, donde se siente tan querida que no se recata "en dar todo lo que tiene".

Concha Barrigós