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Diego Fernández de Cevallos un polémico político de gran influencia en México

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El apodo de "Jefe Diego" resume la influencia que llegó a tener en México Diego Fernández de Cevallos, un abogado de 68 años liberado hoy tras siete meses de secuestro, de enérgico carácter, que buscó la Presidencia del país y apadrinó a poderosos, además, de verse involucrado en escándalos políticos.

Fue un actor central para que el Partido Acción Nacional (PAN) se abriera espacios en la vida política de México, dominado por el Partido Revolucionario Institucional (PRI), mediante negociaciones bautizadas en la prensa como "concertacesiones".

Estas consistían en dar respaldo al entonces presidente Carlos Salinas (1988-1994) a cambio de que este reconociera triunfos electorales del PAN.

A la postre esas "concertacesiones" derivaron en la obtención de los panistas de la Presidencia en las elecciones de 2000, seis años después de que Cevallos buscara derrotar en la urnas al PRI que se mantuvo en el poder a lo largo de 71 años.

En esa contienda electoral de 1994, Fernández de Cevallos mostró su gran capacidad de orador y polemista de rápidos reflejos al vencer ampliamente a sus oponentes Ernesto Zedillo (PRI) y Cuauhtémoc Cárdenas (PRD, izquierda) durante un debate, el primero en su tipo en México.

Fernández no llegó entonces a la Presidencia, pero mantuvo su poder de influencia, logró colocar al primer fiscal del PAN, Antonio Lozano Gracia, en el Gobierno de Ernesto Zedillo (1994-2000), y actualmente uno de sus cercanos, Arturo Chávez, fiscal general, ocupa un puesto vital en el Gabinete de Seguridad.

El "Jefe Diego" inició sus actividades profesionales en el bufete del abogado Manuel Gómez Morín, fundador del PAN, después creó su despacho particular, como litigante y consultor en las áreas de Derecho Penal, Civil, Mercantil, Bursátil y Agrario.

Ingresó al PAN en 1959 y fue diputado por este partido en el periodo 1991-1994 (cuando comenzó a ser llamado "Jefe Diego"), y senador de 2000 a 2006.

Fernández de Cevallos nació en la ciudad de México el 16 de marzo de 1941, en una familia de 15 hermanos; su padre, José Fernández, fue uno de los socios fundadores del PAN.

En política se vio involucrado en la revelación de unos vídeos que desataron un escándalo mayúsculo en México y que tenían como objetivo dañar la imagen del entonces alcalde capitalino, el izquierdista Andrés Manuel López Obrador, quien se perfilaba como candidato a la Presidencia para las elecciones de 2006.

Esos vídeos, filmados por el empresario Carlos Ahumada, mostraban a gente cercana a López Obrador recibiendo montones de dinero. Fernández de Cevallos supo de esos vídeos antes de que fueran filtrados a la televisión.

La izquierda lo acusó de servirse de su posición de legislador para obtener triunfos como abogado, en casos en los que el Estado se vio obligado a desembolsar varios millones de dólares.

La izquierda buscó promover un juicio político a Fernández cuando era presidente del Senado, ya que le acusaban de incurrir en actos y omisiones que perjudican los intereses públicos con su doble papel de senador y litigante.

También el PRI lo acusó de ser propietario de un terreno en el puerto de Acapulco, en la zona turística de Punta Diamante, que tras ser expropiado por el gobierno de Guerrero le fue adjudicado directamente, gracias a su buena relación con el entonces presidente Carlos Salinas.

El ex candidato panista tiene cuatro hijos de su primer matrimonio. En 2004 se dio a conocer su relación con una joven del estado de Jalisco, a la que le llevaba 36 años.

Sus críticos dijeron que la ampliación y mejoramiento de una carretera en el pueblo de su novia, con quien después se casó, fue obra de Fernández de Cevallos, por lo que la bautizaron como la "Carretera del amor".

El político fue secuestrado el pasado 14 de mayo en su rancho "La Cabaña", una propiedad enclavada en las inmediaciones de la comunidad de San Clemente, municipio de Pedro Escobedo, en el estado de Querétaro, centro del país.

A la fecha sus captores se habían comunicado con la prensa a través de correos electrónicos y de Fernández se conocían sólo dos fotografías con el torso desnudo y los ojos vendados.