Publicado: 05.12.2013 07:00 |Actualizado: 05.12.2013 07:00

Diez casos de abusos y torturas que mancillaron a los Mossos d'Esquadra

Más allá de la imputación de ocho agentes por un delito de homicidio imprudente tras la muerte de un detenido en la comisaría tarraconense de El Vendrell, la policía catalana ha sido objeto de numerosas denuncias, a

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Desde que tomaran las calles de Barcelona hace ahora ocho años, los Mossos d'Esquadra han protagonizado varios casos de abusos que han situado al cuerpo armado autonómico en el ojo del huracán. Su actuación también ha sido polémica lejos de la capital catalana, como refleja el hecho de que ayer un juez imputase a ocho agentes un delito de homicidio imprudente por la muerte de un detenido en el calabozo de la comisaría de El Vendrell, en Tarragona. Más allá de las acusaciones, ha habido condenas y, pese al clamor de la ciudadanía y de los jueces, también indultos, como los concedidos a tres policías que torturaron en Les Corts a un albañil al que confundieron con un ladrón.

Un joven que discutía con un amigo fue trasladado en abril de 2006 a la comisaría de Les Corts, donde los agentes confirmaron su identidad, pues había perdido el DNI. Fue puesto en libertad, pero exigió a los mossos que se identificasen y se quejó del trato que le habían dispensado. Entonces fue detenido y, tras ser inmovilizado, fue pateado por varios policías. Sólo fue condenado por torturas uno de ellos porque no pudo reconocer al resto. Le cayeron diez meses de cárcel y más de dos años de inhabilitación.

Un incidente protagonizado en junio de 2006 por tres mossos fuera de servicio terminó con un cliente de la sala Bikini en la comisaría de Les Corts, donde sufrió un paliza. Para callarlo, amenazaron con matarlo y con violar a su mujer si se atrevía a presentar una denuncia. Fueron condenados por detención ilegal y lesiones a cuatro y tres años de cárcel, sentencia confirmada por el Tribunal Supremo, aunque un indulto los libró de la cárcel. El caso puso el foco sobre esta comisaría y forzó al Departament d'Interior, entonces dirigido por el conseller Joan Saura, a instalar cámaras en su interior para evitar los abusos.

La Audiencia de Barcelona condenó a seis años y siete meses de cárcel a tres mossos por torturar en julio de 2006 a un albañil al que confundieron con un ladrón. Posteriormente, el Tribunal Supremo redujo la pena en un año y siete meses. Otros dos compañeros fueron condenados a seis meses y a dos años y tres meses, respectivamente. Durante el arresto, la víctima recibió puñetazos y su mujer, embarazada, fue tratada con malos modos. Una vez conducido a comisaría de Les Corts, fue obligado a desnudarse y le metieron una pistola en la boca. El Gobierno español les concedió primero un indulto parcial y luego otro total (a cambio del pago de una multa), lo que motivó una carta de repulsa firmada por dos centenares de jueces.

En marzo de 2010, la policía se empleó con saña contra los alumnos que rechazaban el Plan Bolonia. Decenas de estudiantes resultaron heridos. Dos antidisturbios fueron condenados a pagar 900 y 450 euros en multas e indemnizaciones por las lesiones causadas. El entonces director general de la policía catalana, Rafael Olmos, fue destituido. Tiempo después sería nombrado responsable de la Oficina del Plan de Seguridad Viaria, no sin antes ejercer como asesor de Interior en la formación de los propios mossos.

Los golpes recibidos por David Fernández en mayo de 2011 no "contuvieron una potencia cinética desproporcionada". Es una de las conclusiones a las que llegó el juez que absolvió al agente acusado de agredir al parlamentario de la CUP. Tampoco pudo probarse que una herida en la pierna y un hematoma del brazo fuese consecuencia de los porrazos. Sucedió durante el intento de desalojo de la acampada de los indignados en Plaza Catalunya y representa tan sólo una metáfora de la impunidad que ha acompañado la represión policial durante el 15-M y las posteriores protestas.

Ester Quintana perdió un ojo durante la huelga del 14 de noviembre de 2012 por el disparo de una pelota de goma, cuyo uso ha sido negado por Interior. Sin embargo, un enfermero que atendió a la herida asegura que otros manifestantes también presentaban impactos. El caso ha revuelto las aguas del Departament y forzado varias reformas. Felipe Puig se vio obligado a dejar el cargo de conseller, dos mossos han sido imputados y las declaraciones ante el juez se suceden.

Un menor de 13 años recibió cuatro puntos de sutura tras recibir un porrazo en Tarragona durante el paro general del 14-N. Interior aseguró al día siguiente que el arma rebotó en la mochila de un manifestante e impactó en la cabeza del niño.

Dos noticias en una. La difundida por los Mossos d'Esquadra el pasado 15 de junio destaca la detención de un hombre en la Ciutat Vella por atentar contra los agentes de la autoridad. Se trataba del periodista Bertran Cazorla, quien habría titulado de otra forma: la policía catalana golpea e insulta a un detenido por pedir la identificación a los agentes que procedían a detener a unos lateros. Tres mossos fueron imputados por un delito de atentado contra la integridad moral y una falta de lesiones. Interior los ha mantenido en sus puestos.

Juan Andrés Benítez murió de un fallo cardiaco tras ser reducido la noche del 5 de octubre en el Raval. Una jueza ha imputado a ocho mossos adscritos a la comisaría de Ciutat Vella por un presunto delito contra la vida o la integridad física, otro contra la integridad moral y otro por obstrucción a la justicia y coacciones. Un noveno agente fue acusado después de haber supuestamente limpiado el charco de sangre que dejó el empresario del Gaixample. 

Ocho mossos fueron imputados ayer por la muerte de un detenido el pasado julio en el calabozo de la comisaría de El Vendrell (Tarragona). Su abogado asegura que consumió sustancias estupefacientes durante su arresto. La jueza, que los ha acusado de un supuesto delito de homicidio imprudente, estudia si hubo negligencia, pues según fuentes cercanas a la investigación en las dependencias policiales fueron hallados hachís y cocaína. El consumo de drogas también podría ser la causa, según el conseller de Interior, Ramon Espadaler, del fallecimiento el pasado viernes de un hombre en una celda de la comisaría de Les Corts. Pese a que la investigación sigue abierta, el responsable del Departament asegura que la muerte no tuvo nada que ver con su detención ni con la estancia en el calabozo.