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Diez días que conmovieron al mundo entero

Los mercados comienzan a recuperar el pulso casi un año después de que el sistema financiero internacional estuviera al borde del colapso absoluto. Fue el inicio de la gran recesión

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>> Este artículo forma parte del Especial 'Cómo salir de la crisis ' (en PDF)

El periodista estadounidense John Reed escribió en 1919 el relato de la Revolución Rusa con un título de impacto: Diez días que estremecieron al mundo. Cerca de 90 años después, otro movimiento telúrico estremeció al capitalismo, esta vez desde sus propias entrañas, y derivó en la mayor crisis económica global desde la Depresión de 1929, de la que ahora, aparentemente, comenzamos a ver la salida.

Durante los primeros días de conmoción a raíz de la quiebra del banco de inversión Lehman Brothers, a mediados de septiembre de 2008, los mercados financieros mundiales fueron capeando, peor que mejor, el temporal. Pero era la calma que precede a la tempestad.

El 7 y el 8 de octubre de 2008 hubo momentos en los que se estuvo al borde del colapso

La incertidumbre y la desconfianza se desbordaron en los primeros días de octubre de 2008 a medida que se iban descubriendo los agujeros que estaban apareciendo en el sistema, provocados por la caída del veterano banco de inversión estadounidense.

El mes de octubre comenzó con el casi inesperado rechazo de los congresistas estadounidenses al primer plan de rescate bancario presentado por el entonces secretario del Tesoro, Hank Paulson. No era la mejor manera de comenzar, pero 'en esa semana hicimos todos una especie de esfuerzo por aguantar y mantener la situación, e incluso acabamos consiguiendo que, en España, el Ibex ganara 100 puntos. Pero los días que siguieron luego rompieron los esquemas de todo el mundo', comenta un operador bursátil recordando aquellos agitados días.

Así, la semana que comenzó el 6 de octubre fue verdaderamente negra para las bolsas mundiales: se saldó con pérdidas del 20% y la práctica paralización de los canales de crédito. 'Algunos temían que el sistema fuera a desplomarse. De hecho, yo suelo decir que en realidad sí caímos, pero que nos salvó la red que finalmente tendieron los bancos centrales y las autoridades económicas', comenta Juan Ignacio Crespo, director europeo de Thompson Reuters.

En una semana, las bolsas mundiales se desplomaron, perdiendo un 20% de su valor

Las primeras medidas

En esa semana, pasó prácticamente de todo. El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, se reunió en el Palacio de la Moncloa con los principales banqueros del país y se comenzaron a tomar las primeras medidas para garantizar los depósitos y los ahorros, y para desbloquear los canales de crédito (fue cuando se aprobó el Fondo para la Adquisición de los Activos Financieros), de acuerdo con lo pactado esos días por los ministros de Finanzas de la UE. El FMI y la Comisión Europea advertían de que se acercaba una recesión global, y los bancos centrales de todo el mundo se coordinaron para realizar una bajada de los tipos de interés. Aun así, los mercados terminaron la semana desplomándose: el Ibex perdió 2.400 puntos, un 21%, y el Dow Jones estadounidense se dejó 1.874 puntos, un 18%.

'El bombeo del crédito, que es lo que hace funcionar el consumo y la inversión, se paró. Se estaba cuestionando la viabilidad del sistema financiero mundial', comenta Natalia Aguirre, directora de análisis y estrategia de Renta 4. 'Nadie se fiaba de nadie; nadie sabía a qué atenerse. No habíamos vivido nada igual. Y vimos por fin que todo el mundo salía en apoyo del sistema', agrega.

La actuación concertada de las autoridades económicas fue lo que devolvió la calma

Algunos localizan entre los días 7 y 8 de octubre el momento en que el castillo de naipes del sistema financiero estuvo a punto de caer con estrépito. Como respuesta, lo que se vio fue una actuación concertada de las autoridades económicas mundiales. Fue la red de la que habla Crespo.

Fin de semana clave

El fin de semana del 11 y 12 de octubre fue la clave. En Washington, se celebraba la Asamblea del FMI (todos los ministros de Finanzas y gobernadores de bancos centrales del mundo) y se reunía el G-7; en Europa, en París, se dieron cita los líderes del Eurogrupo junto con el del Reino Unido. De ahí salieron las primeras recetas para hacer frente a la crisis. 'Igual de poco convencional y de brutal que fue la crisis fueron las medidas heterodoxas adoptadas por los dirigentes mundiales. El mercado estaba esperando medidas drásticas y vieron que los gobiernos se movían', comenta Natalia Aguirre. 'No haber tomado medidas podría haber sido muchísimo peor', añade.

El lunes siguiente, las bolsas mundiales celebraron con fuertes alzas tanto las medidas como el hecho de que hubieran sido concertadas. Fue, sin embargo, flor de un día, porque los mercados continuaron su declinar hasta tocar suelo en el mes de marzo pasado.

¿Qué lecciones quedan de aquellos días? 'La experiencia fundamental es que las entidades financieras no pueden estar tan apalancadas', subraya Juan Ignacio Crespo. 'Y tampoco debemos olvidar la inflación que produjo la inversión financiera en materias primas de aquellas fechas, aunque no me gusta hablar de especulación, y que se puede volver a producir'.

Natalia Aguirre sostiene también que la crisis 'la provocó la minusvaloración del riesgo; hay que volver a hacer que las cosas funcionen ordenadamente, cumpliendo la regulación'. Sobre todo, la recomendación es no olvidar, y estar atento a los hechos y a las señales del mercado. Que no pase como le sucedió al zar Nicolás II que, como recuerda Crespo, el día en que comenzó la Revolución Rusa apuntó en su diario: 'Por la mañana estuve de caza. Hoy no ha pasado nada importante'.