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Diez estudios genéticos salen a consulta popular en Internet

'23andMe' quiere que los internautas decidan cuáles serán sus próximos proyectos de investigación

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La compañía estadounidense de genética personalizada 23andMe quiere que los internautas decidan el futuro de la investigación sobre enfermedades como la leucemia, la epilepsia o la artritis.

La empresa acaba de lanzar su proyecto Research Revolution para buscar voluntarios en todo el mundo que deseen comprar uno de sus kits de análisis de ADN y voten qué enfermedad, de una lista de 10, quieren que se investigue primero. La votación también está abierta, gratis, a aquellos que no deseen contribuir con sus genes al proyecto. La fecha límite para votar on-line es el 30 de septiembre.

'Este tipo de proyectos permite que la gente forme por sí misma grupos de estudio grandes sin tener que recaudar millones de dólares y esperar años a que el proyecto eche a andar', señala en el blog de 23andMe Linda Avey, una de las fundadoras del negocio.

Cuando uno de los grupos haya reclutado a 1.000 personas, comenzarán los análisis en busca de nuevas trazas genéticas que predispongan a sufrir migrañas, psoriasis, alergias, celiaquía, linfoma, esclerosis lateral y múltiple, y cáncer de testículo, además de las ya mencionadas.

La compañía busca pacientes, así como personas que tengan algún caso en sus familias, e individuos sanos que sirvan como grupo de control. Para promover la participación, sin perder de vista los beneficios, la compañía ha bajado el precio de su célebre kit de análisis de ADN hasta 99 dólares (70 euros). El normal, que ofrece información más completa, cuesta 399 dólares (285 euros).

El kit incluye un test de saliva que 23andMe ha sabido cubrir de glamour organizando sus famosas spit parties (fiestas del escupitajo), en las que la jet-set estadounidense da unas gotas de su saliva para entrar en el mundo de la genética personalizada.

Los clientes reciben un informe sobre su predisposición a sufrir más de 100 enfermedades. En el caso de Research Revolution, también participarán en lo que la compañía llama 'Ciencia 2.0', en referencia a la web participativa.

Desde su creación en 2006, 23andMe ha intentado marcar la diferencia. No sólo ofrece los análisis más baratos, sino que además explota su faceta de red social on-line. Una vez se analiza el ADN de un cliente, este puede consultar su informe en Internet y compararlo con el de otros usuarios. Las conexiones con la Web no terminan ahí. La empresa tiene un fuerte respaldo de Google, que ha aportado varios millones de dólares al proyecto. Sergey Brin, uno de los padres de Google, es marido de la bióloga Anne Wojcicki, la otra fundadora de 23andMe.

En marzo, Brin participó en el lanzamiento de otro de los proyectos de investigación de 23andMe para analizar el ADN de 10.000 enfermos de párkinson. Uno de los objetivos a largo plazo es reunir una cantidad cada vez mayor de perfiles genéticos y grupos específicos con la que desarrollar estudios más fiables.

Estos estudios de rastreo genético son caros y requieren una cantidad ingente de muestras que sólo unos cuántos proyectos pueden permitirse. Tanto es así que algunos ya opinan que los estudios de 23andMe nacerán muertos.

'Es muy poco probable que un análisis asociativo del genoma de 1.000 personas revele nuevos datos', advierte el experto en genética Daniel Macarthur en el blog que escribe para la revista Seed. El experto opina que la muestra no será significativa en algunos casos. En otros, los resultados no le podrán hacer sombra a estudios ya publicados con muestras mucho mayores sobre psoriasis, artritis reumatoide, cáncer de testículo o celiaquía, señala.