Publicado: 05.11.2013 07:00 |Actualizado: 05.11.2013 07:00

Los diez innovadores del año en el país de los recortes

Los españoles premiados por la revista MIT Technology Review opinan sobre el I+D+i, los recortes y los problemas de la ciencia española.

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Bernat Ollé, Cristina Rodríguez, Isaac Castro o Larisa Dunai son los nombres de algunos de los diez premiados por la revista MIT Technology Review del Instituto Tecnológico de Massachusetts en su edición española. Con este reconocimiento, la publicación busca dar a conocer a los jóvenes más innovadores menores de 35 años y premiar así los proyectos más punteros en ciencia, tecnología y emprendimiento. Esta semana presentarán sus proyectos en el congreso EmTech España, celebrado en Valencia.

Los galardones, celebrados en varios países, han premiado en su edición global a emprendedores de la talla de Sergey Brin, de Google, o Mark Zuckerberg, de Facebook.

Este año se ha reconocido la investigación y el desarrollo en campos como la medicina, la física de materiales, la educación o la integración de personas con discapacidad. Proyectos como el de Jorge Bravo, madrileño de 35 años, que ha creado el primer análogo fotónico del grafeno, con el que ya está construyendo láseres más eficientes o nuevos sistemas almacenar energía solar. O el de Rosa Mª Jiménez Rodríguez, pacense de 34, que ha desarrollado un kit quirúrgico menos agresivo para el cierre de grandes heridas abdominales. O como 'Infantium', la plataforma de aprendizaje infantil desarrollada por Karen Márquez, barcelonesa de 33 años. (VER LOS DIEZ PERFILES PREMIADOS )

Ideas y desarrollos que rebosan impacto, osadía, actualidad e ingenio, según ha destacado la publicación de la prestigiosa universidad norteamericana.

La osadía quizá es mayor en el caso de estos diez jóvenes, por hacerlo en un país sumido en la austeridad, con 6 millones de parados, una tasa de desempleo juvenil del 52% -que la OMS ha calificado de "emergencia sanitaria"-  y por pertenecer a una generación que nuevamente ha visto la emigración como una necesidad. Unos recortes que se han cebado especialmente con el I+D+i, que ha sufrido un tajo del 45% en su presupuesto, y que amenazan con "paralizar" la investigación española, según ha denunciado COSCE. 

Público ha hablado con estos diez jóvenes, diseminados por todo el mundo, para conocer su opinión sobre la situación de la ciencia en España.

"En este país nunca se ha invertido mucho en ciencia, pero ahora se ha aprovechado un momento coyuntural malo para darle un tajo mientras se elevan otras partidas", resume Karen Márquez. Muy crítica con los recortes, como la mayoría de estos diez jóvenes, denuncia que la situación es grave: "Hay investigaciones que se frenan, científicos que tienen que ir a concursos de televisión para conseguir financiación... Los países en crisis nunca han recortado en investigación y desarrollo. Debería haber un pacto de Estado en esto, porque no me cabe en la cabeza que se invierta más en Defensa que I+D+i", asegura.

Cristina Rodríguez opina que el problema es que parece mas sencillo comprar tecnología de fuera que invertir en la de dentro y eso a largo plazo se paga. "Si te recortan, te quitan herramientas y encima eliminan ayudas es muy complicado y muy frustrante. Así es difícil conseguir algo grande", explica esta madrileña.

"Otros países se están llevando a nuestros investigadores a precio de coste"

"La ciencia en España tiene un problema endémico", considera por su parte Luis Alonso, premiado por el desarrollo de un material superaislante. Una apreciación en la que coinciden varios de sus colegas. "No se da el valor que tiene el I+D+i, que ante una crisis puede crear una base con la que salir de ésta a medio y largo plazo", asegura Isaac Castro. "Una economía basada en el urbanismo o el turismo tiene todas las de perder en el momento en el que baja el turismo, porque no hay nada que sujete su economía", argumenta.

Y ante esta situación, lamentan la temida fuga de cerebros. "Otros países se están llevando a nuestros investigadores a precio de coste: les pago un sueldo convencional y me llevo toda la investigación que han hecho en España", explica Alonso. 

Algunos de estos diez jóvenes emprendedores trabajan fuera de España y otros se plantean hacerlo. "Yo de momento estoy en Madrid, pero desde que nos han dado el premio las oportunidades empiezan a aparecer, y si pongo en la balanza las que surgen aquí y las que lo hacen en el extranjero, igual resulta que tendré que salir fuera", lamenta Alonso. 

"Mi contrato en España se firma mes a mes y en el extranjero me ofrecen dos años el que menos"

Miguel González-Andrades, malagueño de 29 años, explica que está desarrollando su investigación en España, aunque con unas condiciones marcadas por la inestabilidad. Uno de los investigadores más punteros de nuestro país, que trabaja en la creación de córneas artificiales, tiene un contrato temporal que se firma "mes a mes". "Me han ofrecido contratos en el extranjero, el que menos con una duración de dos años y, claro, te planteas qué hacer" reconoce.

Rafael Raya también se encuentra en la misma situación: "Voy encadenando contratos", reconoce. Otros, como Larisa Dunai, ingeniera electrónica han vivido la crisis a nivel europeo: "Durante mi formación en Moldavia hace unos años me encontré la situación que estamos viviendo aquí ahora. La sufrí allí y ahora me toca vivirla aquí", asume con resignación.

Sin embargo, todos insisten en que es importante para un investigador trabajar fuera de su país en alguna etapa de su vida: "Las grandes ideas tienen mercados globales y es deseable salir a su encuentro", asegura Bernat Ollé, desde EEUU.  En su opinión la fuga de cerebros siempre ha sido un problema, pero con dos caras: "La buena es que la gente que se va volverá y lo hará muy preparada".

Rosa María Jiménez Rodríguez, desde Nueva York, se suma a ese optimismo: "Lo importante es que cuando salgamos de este bache podamos hacerles volver".

El ahogo de los recortes no es el único problema que ven estos diez investigadores, acostumbrados a lidiar en el laboratorio con problemas con múltiples causas. Hablan de la organización de las universidades, de la colaboración de las empresas privadas, de actitud y de la forma de dar continuidad a la tarea investigadora. 

"Lo que veo en España y quizá también en Europa es un problema de mentalidad" "En EEUU las empresas que tienen dinero, dan dinero. Financian ideas. Sería bueno que en España pasara lo mismo", considera Cristina Rodríguez. Varios de estos jóvenes premiados por el MIT miran con envidia la situación de sus colegas estadounidenses y ven con buenos ojos su modelo, tal y como cuenta Isaac Castro: "Aunque no todo es extrapolable, hay cosas muy interesantes en su modelo con una mezcla de investigación en las universidades y muchísimo apoyo empresarial y del Estado. Esto consigue promover investigaciones y luego darles salida".

La transferencia de la investigación al mercado es otro de los problemas más repetidos: "Es el punto crítico", asegura Rafael Raya. "Nosotros somos investigadores y hacemos prototipos, pero luego no tenemos la capacidad de llevarlo al mercado. Que el prototipo acabe siendo una realidad comercial depende del canal que haya con el sector industrial. Ahí es donde habría que hacer más esfuerzo, porque es donde cuesta más", asegura. Castro coincide: "El problema es que muchas veces las investigaciones se quedan en la universidad y no tienen ese apoyo para salir del laboratorio".

Jorge Bravo apunta a otras ideas: "Lo que veo en España y quizá también en Europa es un problema de mentalidad. En el MIT, por ejemplo, todos los investigadores tienen en mente que lo que hacen va a cambiar el mundo en algún sentido. Aquí en España veo que la gente lo vive con menos intensidad".

Son las reflexiones de diez jóvenes españoles con diez ideas que pueden cambiar el mundo. Un soplo de esperanza en la innovación española. Que estas y otras ideas no se queden en el laboratorio será la clave del futuro de la I+D española.