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Diez mil millones para gastar

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El Gobierno aprobó, en su primera reunión ordinaria, una batería de medidas con las que pondrá en manos de los ciudadanos 10.201 millones para que podamos gastar más y amortiguar así el frenazo de la actividad económica.

Ya nadie duda de que la desaceleración del Producto Interior Bruto es más profunda y rápida de lo que en un principio cabía esperar.

El miércoles, el vicepresidente segundo, Pedro Solbes, advirtió de que la economía vive una fuerte ralentización que ha hecho que el crecimiento interanual del primer trimestre haya sido "bastante inferior" al del trimestre anterior, que fue del 3,5 por ciento.

Un día después fue FUNCAS, la fundación de las cajas de ahorros, la que echó un jarro de agua fría sobre las perspectivas económicas al rebajar en seis décimas su previsión de crecimiento para este ejercicio, que ahora sitúa en el 2%.

Paliar en lo posible los efectos de esa desaceleración es el objetivo de las medidas aprobadas ayer por el nuevo Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero: paga de 400 euros a los contribuyentes, gratuidad de la ampliación del plazo de las hipotecas, plan de recolocación de parados de la construcción, refuerzo de la cobertura por desempleo...

Solbes calcula que este conjunto de medidas hará que el PIB crezca este año dos o tres décimas más de lo que lo haría si las cosas se dejaran como están.

En el terreno de las empresas, Sacyr y Repsol han estado esta semana en la picota.

La constructora porque ha abandonado su inversión en Eiffage y la petrolera porque ha visto cómo sus acciones subían espectacularmente en Bolsa tras unas declaraciones del regulador brasileño sobre el hallazgo de un importante yacimiento, anuncio al que luego Petrobras ha puesto sordina.

Tras dos años de enfrentamientos, Sacyr comunicó el jueves que ha vendido la participación que tenía en la constructora francesa, el 33,32 por ciento del capital, a un precio de 62 euros por acción, el mismo al que compró. O sea, plusvalía cero.

Dos días antes, un juez de París imputó a Sacyr y a su presidente, Luis del Rivero, en la investigación judicial que lleva a cabo sobre el litigio con Eiffage, por "difusión de informaciones falsas y engañosas".

No falso y engañoso, pero sí de poner en cuarentena fue el anuncio que el lunes hizo el director general de la Agencia Nacional de Petróleo (ANP, órgano regulador) de Brasil, Haroldo Lima, sobre la posibilidad de que se hubiera descubierto el tercer mayor campo petrolero del mundo.

En la concesión participan Petrobras, Britsh Gas y Repsol y, pese a que el funcionario dijo que los datos son aún provisionales, lo cierto es que los títulos de Petrobras y de Repsol subieron como la espuma en los mercados bursátiles donde se cotizan.

La petrolera brasileña afirmó que no está en condiciones todavía de confirmar el volumen del yacimiento de crudo anunciado porque las perforaciones continúan y el ministro de Planificación, Paulo Bernardo Souza, dijo que espera que el regulador bursátil abra una investigación por la forma en que se hizo el anuncio.

En los mercados de futuros de Londres y Nueva York, el petróleo ha seguido encareciéndose durante la semana.

El Brent, que abrió el lunes a 108,75 dólares por barril, ha sobrepasado los 113 dólares y el Texas, que inició la semana en 110,14 dólares, ha llegado a superar los 116, y esto parece no tener fin.