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La diferente trayectoria de dos brazaletes

La capitanía de Casillas en la selección es indiscutible, algo que no pasa en el Real Madrid

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De la frase no hace ni un mes. 'Tengo derecho a discutir con Guti porque le conozco desde hace diez años. Lo que no voy a consentir es que Marcelo, Higuaín o Benzema tengan conmigo una discusión en el campo. Creo que Guti y yo sí podemos discutir'. Lo contó Casillas de forma natural y desenfadada, más predispuesto a la celebración de su partido número 100 con la selección que a torturarse con los recuerdos de la mala noche madridista en Alcorcón, sin sospechar que el destino tenía decidido que sus palabras se le volviesen en contra enseguida.

Precisamente, uno de los tres jugadores que el guardameta mencionó fue uno de los que se levantó la noche del sábado, en el vestuario no en el campo, para frenar su acalorada bronca a la plantilla.

Con la roja, el relevo llegó de forma natural: Iker fue el capitán perfecto

Una escena que sonaría imposible en la selección, donde a Casillas no se le discute, donde sus galones se respetan. 'Iker ha demostrado que es un 10 en todo, en la portería, en la capitanía, en su comportamiento. Lo tiene todo clarísimo. Sólo tiene 27 años. Todo el grupo fue un 10, pero especialmente el capitán, con quien he dialogado más. Es un fenómeno', indicó poco después de ganar la Eurocopa Luis Aragonés.

Casillas fue elogiado por todos, no sólo por el seleccionador. Su liderazgo fue decisivo para que el grupo de jugadores se uniera decididamente a su entrenador, para que le respaldara ante las críticas externas. El meta se tomó con responsabilidad el cargo, muy dialogante y, más para la arenga que para la bronca, muy vociferante. No se sintió el jefe, pero lo fue con su política de 'yo soy sólo uno más'. Los jugadores aceptaron sus galones, que dieron un ambiente de normalidad y buen rollo al equipo que no se conocía.

Hace apenas una semana, Fernando Hierro, el director deportivo de la Federación, insistía en este periódico en que la capitanía de Iker era uno de los secretos mejor guardados de la selección: 'Casillas lleva al grupo de una forma con la que estamos encantados. Es muy maduro y se nota en su naturalidad en el día a día'.

En el Madrid, le han impuesto el relevo con Raúl aún en el equipo

En el Madrid, su capitanía no ha surtido un efecto tan inmediato. En parte, porque al futbolista al que le han encargado suceder, Raúl, permanece en la plantilla. El Madrid no ha querido esperar a que a Iker Casillas, llamado a ser sí o sí el capitán indiscutible del equipo, le llegue el turno. Y no todo el grupo acepta una sucesión precipitada. Sus gritos, con Raúl también en la caseta, no suenan a los de un capitán, sino a los de un igual. Y por ahí, a muchos le cuesta pasar.

'Lleva una semana que se cree el mandamás', comentaba un futbolista el sábado tras la escena de Casillas y el freno de mano que le echaron sus compañeros. Un error. Casillas no se cree el mandamás. Le han dicho arriba que lo es.