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Digitalizan el legado de Romanones, germen de la biblioteca de la Alhambra

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Los libros que legó en 1909 el conde de Romanones a la Alhambra y que constituyeron el origen de su Biblioteca se están restaurando y digitalizando para celebrar en 2009 el centenario de lo que en la actualidad es una amplísima colección especializada en su mayor parte en el monumento.

Los 338 volúmenes pertenecían a su hermano mayor, José Figueroa, vizconde de Irueste, quien vivió en la Torre de la Justicia de la Alhambra y en ella murió el 11 de junio de 1901, dejando a Álvaro, conde de Romanones, una colección en la que destacan las obras de literatura de viajes y de historia, muchas con "estupendos grabados" que las han llevado a varias exposiciones, ha explicado a Efe la jefa de Sección del Archivo y la Biblioteca, Bárbara Jiménez.

El conde de Romanones, que trasladó los ejemplares a su casa de la Isla del Mar Menor, decidió después donarlos a la Alhambra con la intención de que se quedaran en la Torre que acogió a su hermano, tal como consta en cinco cartas que envió al administrador del monumento y que se conservan en el Archivo Histórico de la Alhambra.

En la última de ellas, describe la "satisfacción" que le produce el envío de los libros "donde siempre estuvieron y de donde nunca hubieran salido de haber dependido de mí".

Lo que se conoce como el legado del conde de Romanones fue el germen de la Biblioteca de la Alhambra, cuyo centenario se celebra el año próximo, cuando se quiere facilitar el acceso a todos los interesados mediante la digitalización de la colección para que se pueda acceder a ella por internet.

Jiménez ha explicado a Efe que se cumple así uno de los compromisos del plan director 2007-2015, tanto en la vertiente de la conservación como en la favorecer el intercambio de conocimientos en torno a la Alhambra y el Generalife mediante las nuevas tecnologías.

En el legado del conde de Romanones destacan piezas como el atlas "Civitates Orbis Terrarum" (1577-1590), "Voyage pittoresque et historique de l'Espagne" (1812), varias obras de Antonio Afán de Ribera sobre la cultura popular granadina, una obra gráfica de Charles Clifford o clásicos de Charles Dickens.

Cada uno de ellos tiene un sello que certifica su pertenencia al legado del conde de Romanones y el ex-libris del vizconde de Irueste.

Con el paso del tiempo, muchos de los ejemplares han sufrido alteraciones químicas y físicas como debilitamiento del papel, alteración de su color, suciedad, manchas o roturas, por lo que un equipo de expertos trabajan para devolverles su esplendor.

Su tarea consiste en limpiar los cuerpos y cubiertas, eliminar la acidez del papel y las deformaciones, reparar roturas, reintegración de las pérdidas de soporte y cromática o hidratación de la piel del encuadernado, entre otros aspectos.

En este siglo de historia, ha referido Gil, la Biblioteca ha crecido "muchísimo", ya que se hacen "muchas compras patrimoniales" porque "es la base para documentarse antes de cualquier actividad de restauración y conservación" del recinto monumental.

Entre las últimas adquisiciones destacan las de varios libros de Washington Irving, entre ellos uno que en su primera hoja tiene una carta manuscrita del autor, ante la celebración en 2009 del 150 aniversario de la muerte del autor de "Cuentos de la Alhambra", que ya han cumplido 175 años y que están inspirados en sus vivencias durante su estancia en el monumento nazarí.