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Muchos dijeron que tomarían placebo para tratar la depresión

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Por Rob Goodier

Después de todo, el placebosería un tratamiento culturalmente aceptable, según una nuevaencuesta.

Luego de explicarles el efecto placebo a 344 estudiantesuniversitarios de Israel, 243 (el 70 por ciento) dijeron queaceptarían dejar que el médico les recete un placebo paratratar la depresión.

Y 248 (el 73 por ciento) consentirían el uso de placebopara otras enfermedades, afirmó un equipo durante la reuniónanual de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría.

"El objetivo del estudio fue sólo avanzar en el debatesobre este tema. El uso de placebo está prohibido en lapráctica clínica del mundo occidental. Aun así, este principioético básico no se justifica necesariamente en todas laspatologías y en cada paciente", dijo Uri Nitzan, que dirigió elestudio del Centro de Salud Mental Shalvata, en Israel.

Los placebos pueden tratar la depresión en un 30 por cientode los pacientes, según Nitzan, pero su efectividad disminuye ala mitad si los pacientes saben qué están tomando.

A los estudiantes se les informó el "truco" que haría elmédico y el 88 por ciento (297) opinó que el doctor no actuaríaengañosamente.

No sorprende que estudiantes sanos acepten el tratamiento,pero un estudio complementario del mismo equipo sobre pacientesdeprimidos obtuvo el mismo resultado: el 60 por cientoconsintió tomar placebo como tratamiento de primera elecciónpara la depresión leve a moderada.

Una encuesta entre los miembros de la AcademiaEstadounidense de Médicos de Familia reveló que el 56 porciento de 412 doctores había utilizado un placebo en lapráctica clínica.

Los placebos tienen efectos psicológicos y físicos, segúnel 85 por ciento de los encuestados, y sólo un 8 por cientorespondió que habría que prohibir su uso, según el estudiopublicado en octubre del 2010 en Family Medicine.

Otro sondeo realizado en Suiza reveló que el 90 por cientode los médicos participantes había recomendado un tratamientocon efectos no específicos.

Sin embargo, las opiniones de los pacientes no fueroniguales que las de los estudiantes de Israel: más de dostercios esperaría que el médico les informe cuando una terapiaes no específica.

Al 54 por ciento no le gustaría que el tratamiento fuerauna píldora de azúcar, mientras que el 44 por ciento rechazaríaun tratamiento no probado, como un remedio herbáceo, segúnpublicó en febrero British Journal of General Practice.

Y, si se tiene en cuenta que meta-análisis recientesdemostraron que los antidepresivos son algo más efectivos queel placebo en algunos pacientes, el placebo sería una opciónmás segura, comentó Charlotte Blease, filósofa de la Queen'sUniversity, en Belfast, Irlanda, y autora de un ensayo sobre eltema en la edición de enero de Journal of Medical Ethics.

El mero hecho de que pacientes con depresión crean que unaintervención los ayudará es un signo de que recuperaron laesperanza y están camino a la recuperación, comentó Blease.

De cualquier modo, dijo Nitzan, la gran cantidad depersonas que en el estudio respondió que tomaría un placebodebería llevar a los cuidadores a reconsiderar la legitimidaddel "tratamiento".