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Dimite el gerente del hospital Sant Pau de Barcelona, tras sólo 11 meses en el cargo

Xavier Corbella llegó al centro en mayo de 2012, después de que la Generalitat interviniera el hospital. Se va, dice, "por motivos de salud". Algunos trabajadores denunciaron su gestión por "malversación de fondo

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El director gerente del Hospital Sant Pau de Barcelona, Xavier Corbella, ha presentado este lunes su dimisión al presidente de la Fundación de Gestión Sanitaria del centro, Xavier Pomés, menos de un año después de que fuera nombrado para el cargo.

Corbella --exgerente del Hospital de Bellvitge-- y Pomés llegaron al centro en mayo de 2012, después de que el Govern decidiera intervenir el hospital, que había acumulado un déficit de 18 millones de euros en 2011 y se había visto obligado a suspender la aplicación de un expediente de regulación de empleo (ERE) por una denuncia de los trabajadores.

En un comunicado dirigido a los cerca de 3.000 empleados del Sant Pau, al que ha tenido acceso Europa Press, Pomés achaca la dimisión de Corbella a unos problemas de salud que han derivado en una baja laboral, si bien también responsabiliza de la dimisión a la 'injustificable campaña en su contra por parte de un colectivo de trabajadores'.

Pomés carga de este modo contra una supuesta 'operación de descrédito y de calumnias' por parte de estos empleados, que ya hace meses llevaron a los tribunales varias demandas por desviación de fondos, estafa y malversación de fondos en la gestión del hospital.

De hecho, el comité de empresa lleva tiempo criticando que la gestión del hospital está dividida en diferentes fundaciones, una de ellas privada y que se encarga de gestionar el patrimonio --los trabajadores aseguran que alcanza los 1.000 millones de euros, con diversos activos inmobiliarios--, mientras que el hospital arrastra un déficit crónico.

Siete cargos del hospital están imputados por diversos delitos

En declaraciones a Europa Press, la médica Carmen Pérez, presidenta del comité y autora de varias de las denuncias judiciales que mantienen imputados a siete cargos del hospital por diversos delitos, entre ellos al exgerente al que sustituyó Corbella, Jordi Varela, ha recordado que los recursos ante los tribunales son un 'derecho' de los ciudadanos y constituyen una vía pacífica para hacer las reclamaciones que se estime oportuno.

De este modo ha salido al paso de las declaraciones de Pomés, ha negado que en el Sant Pau se haya vivido ninguna situación de violencia y ha asegurado que los procesos judiciales no comprometen la actividad asistencial diaria del hospital, en unas declaraciones en las que también ha expresado su 'máximo respeto' al anuncio de dimisión de Corbella.

Pomés explica en su comunicado a los trabajadores que la situación del hospital es cada vez 'más complicada' --hace dos semanas pidió directamente la intervención del centro por parte de la Conselleria de Justicia para garantizar su viabilidad--, en un contexto en el que semana a semana surgen nuevas noticias sobre hipotéticos fraudes en el pasado.

El presidente de la Fundación, que está integrada por la Generalitat con mayoría, Ayuntamiento y Arzobispado de Barcelona, considera que las denuncias buscan 'el desprestigio personal y profesional' de sus gestores, y ello lleva a un callejón sin salida en el que el hospital queda debilitado. En todo caso, Pomés defiende el 'excelente trabajo' de Corbella, y anuncia que será este miércoles cuando el Patronato nombre en funciones a alguien para encargarse de los asuntos de trámite hasta que se adopte una decisión definitiva.

Corbella concedió una entrevista a Europa Press en octubre de 2012 en la que se marcó como meta cerrar el año con 'déficit cero' como requisito indispensable para descartar otro expediente de regulación de empleo (ERE) en el futuro.

El dimitido gerente aseguró entonces que el Sant Pau tenía el doble reto de dejar de tener pérdidas en diciembre de 2013, y a partir de 2014, trabajar para enjuagar la deuda acumulada prevista de 40 millones en una segunda fase. 'En pocos meses debemos redirigir las cuentas, pero no podemos conseguirlo de golpe', señaló Corbella entonces, en una intervención en la que también dio por hecho que el coste de la plantilla se tenía que reducir un 10% como mínimo, y ello podía hacerse en base a los salarios o a eventuales despidos.

Corbella descartó también la Fundación de Patrimonio se fuera a hacer cargo del déficit derivado de la gestión del centro, al argumentar que la primera tiene la misión de aportar un 'valor añadido' al hospital con programas de voluntariado y becas internacionales a médicos, entre otros.