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Dimite ministra y crecen las protestas por la represión violenta de una marcha indígena

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La represión de una marcha indígena en defensa de un parque natural, en la que murió un niño, originó hoy protestas en toda Bolivia y la renuncia de la ministra de Defensa, Cecilia Chacón, que rechaza la violenta actuación policial ordenada por el Gobierno de Evo Morales.

Es el tercer menor que pierde la vida durante la marcha, que comenzó el pasado 15 de agosto, pues también falleció un adolescente al caer de una camioneta y un bebé de ocho meses que padecía una infección estomacal.

Sindicatos, asociaciones indígenas, partidos de oposición y grupos ecologistas y de defensa de los derechos humanos organizaron hoy vigilias, huelgas de hambre y bloqueos para respaldar a los indígenas, y la Central Obrera Boliviana (COB) convocó a una huelga general para el miércoles.

La ministra de Defensa, nombrada en abril pasado, renunció a su cargo de forma "irrevocable" porque, según explicó en carta enviada a Morales, no comparte la decisión de reprimir la marcha de unos 1.500 indígenas cerca del pueblo de Yucumo, a más de 300 kilómetros de La Paz.

Chacón cree que para resolver el conflicto, que deteriora la imagen de Morales como indigenista y ecologista, había otras alternativas "en el marco del diálogo, respeto a los derechos humanos, no violencia y defensa de la Madre Tierra".

La Conferencia Episcopal católica lamentó en un comunicado el "fallecimiento de otro niño, el número de heridos, la situación de los que estuvieron detenidos y el paradero de los desaparecidos", y pidió al gobierno de Morales que garantice los derechos de esas personas.

La muerte del niño estuvo en duda desde el domingo porque inicialmente fue denunciada solo por fuentes allegadas a los indígenas, que no dieron detalles claros, y porque fue negada por la Policía y el ministro de Gobierno, Sacha Llorenti, pero una fuente de la Iglesia dijo a Efe que se confirmó el deceso.

Los obispos también condenan el ataque policial al campamento indígena porque ocurrió cuando "se encontraban en total situación de indefensión", y exigen a Morales "renunciar al camino de la represión, la persecución y la violencia", y en la misma línea se expresó la Defensoría del Pueblo.

Centenares de policías disolvieron la marcha el domingo con gases lacrimógenos y porras, detuvieron a sus dirigentes y trasladaron a adultos y niños indígenas en autobuses hasta pueblos cercanos, desde donde pretendían enviarlos hoy en aviones a sus comunidades.

Sin embargo, en la localidad de Rurrenabaque, a donde llegaron los agentes con detenidos, la población ocupó el aeropuerto del lugar y liberó a varios de los líderes de la protesta, informó a Efe el alcalde del lugar, Yerko Núñez.

Las etnias amazónicas se oponen a que la carretera parta en dos el Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure (Tipnis), reserva natural de 1,2 millones de hectáreas, pues temen que sea destruida por madereros y productores de coca, base para fabricar cocaína.

Pese a su condición de jefe de Estado, Morales aún dirige sindicatos de cocaleros de la zona del Chapare, aledaña al Tipnis, y les ha prometido más tierras.

En La Paz cientos de manifestantes asediaron la plaza Murillo, donde están la Presidencia y el Palacio Legislativo, pidiendo la renuncia de Morales y de Llorenti, pero la Policía acordonó el lugar para no dejarlos pasar.

También hubo protestas en Cochabamba, Santa Cruz, Sucre y otras ciudades, en las que diversos colectivos ocuparon calles y plazas para rechazar la represión ordenada por el Gobierno de Morales.

Llorenti dijo que los excesos de la policía serán investigados, luego de que los canales de televisión mostraran a los agentes amordazando con cintas adhesiva a hombres y mujeres, o arrastrándolos maniatados.

"Este gobierno se ha hecho elegir haciéndose llamar defensor de los derechos humanos. ¿Qué ha hecho por nosotros? No ha respetado nuestros derechos. Ni en el gobierno de la extrema derecha nos han tratado como nos está tratando este gobierno", dijo Justa Cabrera, dirigente de la Confederación de Mujeres Indígenas,

Los partidos de oposición Movimiento Sin Miedo (centroizquierda) y Unidad Nacional (centro) también se pronunciaron contra la represión y anunciaron juicios a los responsables del Gobierno.

El líder del MSM, Juan del Granado, ex alcalde de La Paz que fue aliado de Morales hasta hace un año, calificó de "claramente dictatoriales" la disolución de la marcha.