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Dimite Ripoll, el último zaplanista, acorralado en el 'caso Brugal'

El ya expresidente del PP de Alicante, que no dejará la Autoridad Portuaria, declara ante el juez como imputado en los próximos días

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Minado por la falta de apoyos en el PP, y apuntillado por los múltiples delitos de corrupción que se le imputan en el caso Brugal, el presidente de los conservadores alicantinos ha puesto fin a su agonía política. José Joaquín Ripoll dimitió ayer de su cargo interno, que ocupaba desde el año 2003. Su marcha era esperada desde que en julio sus propios compañeros de partido le obligaron a abandonar sus aspiraciones de repetir como presidente de la Diputación de Alicante, puesto que también ocupó los últimos ocho años.

Ripoll abandona el mando del PP provincial cuando falta poco más de una semana para que acuda a declarar al juzgado número 3 de Orihuela (Alicante) por su presunta implicación en el caso Brugal. Las supuestas irregularidades se conocieron en julio de 2010, cuando Ripoll fue detenido durante varias horas y posteriormente puesto en libertad en calidad de imputado. En el sumario judicial se le acusa de recibir regalos de poderosos empresarios de la provincia que también están imputados, Ángel Fenoll y Enrique Ortiz. A cambio, Ripoll habría maniobrado para que ellos obtuvieran el contrato de gestión de los residuos de la comarca de la Vega Baja.

En concreto, según informes policiales, a cambio de sus gestiones, el expresidente provincial recibió presuntamente dos pisos por valor de un millón de euros, aunque él niega haberse beneficiado de regalo alguno. Las conversaciones recogidas en el sumario también muestran que disfrutó, supuestamente, de viajes en el yate de uno de los empresarios. A partir de ahora, Ripoll se centrará en su cargo de presidente del Puerto de Alicante, puesto que no abandonará y que ocupa desde que el pasado verano la Generalitat lo nombró como tal.

'El camino de la política va por un lado y el judicial por otro', afirmó ayer en rueda de prensa, según informa Efe. Con estas palabras quería dar a entender que su dimisión se debe a su falta de apoyos en el PP y no a sus supuestos enredos judiciales, de los que ayer volvió a declararse inocente: 'No tengo nada que temer', dijo, porque 'todo' se hizo 'legalmente'.

Ripoll fue el mayor enemigo interno desde que el expresident valenciano Francisco Camps asumió su cargo en 2003. El político alicantino encabezó durante años el llamado zaplanismo, la corriente que englobó a los fieles a Eduardo Zaplana, antecesor de Camps en el cargo. Con el tiempo, los zaplanistas se convirtieron en un núcleo irreductible y enquistado de resistencia al poder interno de Camps. Este intentó denodadamente descabalgar de su puesto en la Diputación de Alicante a Ripoll, pero este se le resistió durante ocho años.

Finalmente, la presión del presidente autonómico acabó con la resistencia del zaplanista, que el 16 de junio tuvo que renunciar a repetir en su cargo. En su derrota influ-yó la falta de un apoyo decidido de la dirección nacional del partido, pero también el descrédito que suponen sus imputaciones judiciales. Su defenestración fue uno de los últimos logros de Francisco Camps. Poco más de un mes después, también él se vio obligado a dimitir por su imputación en el caso Gürtel, por el que será juzgado a partir del 12 de diciembre.