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Dinero 2010

Recortes y reformas. La presión de los mercados para recortar los déficit generados por la crisis ha desembocado en severos ajustes en la mayor parte de Europa

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La música del año que se acaba suena en clave de re: Recortes, reformas y rescates. Los países europeos, especialmente los situados en la periferia del continente, han tenido que acometer a los largo del año unos severos planes de ajuste económico, forzados por los ataques especulativos contra el euro y contra la deuda soberana. Si la palabra dominante en el comienzo de esta larga crisis económica fue subprime (aquellas hipotecas basura que casi llevan a la quiebra al sector financiero), el término que ha protagonizado los últimos meses es el diferencial: o sea, la diferencia entre la rentabilidad que el mercado exige a los títulos de deuda de un país con la que tiene su equivalente alemán, considerado más solvente. Cuando el banco estadounidense Lehman Brothers quebró, y el sistema financiero mundial se tambaleó en otoño de 2008, la deuda española tenía que ofrecer un 0,5% más que la alemana para resultar atractiva a los inversores; ahora esa diferencia se ha multiplicado por cinco, lo que significa más pagos por intereses, y menos dinero en el Presupuesto para otros gastos.

Para hacer frente a la grave recesión de 2009, los gobiernos se endeudaron, con el visto bueno tácito de los mercados. Pero en 2010, esos mismos mercados han empezado a poner en duda la capacidad de tales países para devolver sus deudas. Este ha sido el año de la crisis de la deuda soberana, acosada por especuladores, en un mercado que en momentos se vio plagado de bulos e informaciones exageradas.

Los ataques comenzaron por Grecia, que, ciertamente, no había dicho la verdad sus finanzas públicas. Pero también han estado en el punto de mira los países de la UE considerados más débiles: Irlanda, Portugal y España. Los socios europeos y el FMI tuvieron que salir en mayo al rescate de la economía griega, y luego le tocó a la irlandesa; los otros, pusieron sus barbas a remojar.

Los especuladores han atacado repetidamente al euro y a la deuda

El Gobierno español puso en marcha un radical recorte del gasto, parando inversiones, bajando el sueldo a los funcionarios, y congelando las pensiones, para demostrar que era posible reducir el déficit y contener la deuda. Muchos analistas consideran cuestionable el ajuste, y no sólo por la ruptura que suponía con las señas de identidad del Ejecutivo de Rodríguez Zapatero, sino también porque limita el crecimiento económico y la posibilidad de crear empleo. Los ajustes no quedaron ahí: los compromisos con los socios europeos han supuesto, además, poner en marcha reformas como la del mercado de trabajo y la que se prepara para las pensiones que le han acarreado al Gobierno la ruptura con los sindicatos y el alejamiento de su electorado.

La economía española, en este contexto, ha logrado salir de la recesión, pero todavía con un pulso muy débil, e insuficiente para reducir las elevadísimas cifras de paro. El PIB medio del año todavía tendrá signo negativo (entre un 0,2% y un 0,3%), siendo el único entre los grandes países de la UE que se mantenga en esa situación; para 2011 el Ministerio de Economía calcula que el crecimiento no irá mucho más allá del 1,3% (los analistas privados y los organismos internacionales rebajan esa cifra a la mitad).

La asignatura pendiente sigue siendo la de la creación de empleo, sobre todo estable. Los contratos que se firman todavía son mayoritariamente temporales. El año va a terminar con una cifra de 4,5 millones de parados, uno de cada cinco personas en edad de trabajar.