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Dióxido de carbono en un traje acorta la tercera caminata espacial

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Un misterioso aumento de los niveles de dióxido de carbono obligó hoy a detener la tercera caminata espacial de la misión del Endeavour, pero las autoridades de la NASA aseguraron que los astronautas no corrieron peligro.

"En ningún momento hubo algún riesgo. La tripulación está perfectamente y se prepara para la cuarta caminata, el viernes", dijo en conferencia de prensa, Holly Ridings, directora de vuelos de la agencia espacial estadounidense.

El problema ocurrió en el traje espacial del astronauta Chris Cassidy en momentos en que él y su compañero Dave Wolf cumplían casi seis horas de trabajo en torno a la Estación Espacial Internacional (EEI).

Para Cassidy ésta era la primera experiencia en la ingravidez del espacio en tanto que Wolf ya es un veterano con cuatro actividades extravehiculares (EVA).

Ridings señaló que los astronautas siguieron todos los procedimientos establecidos para ese tipo de emergencias y volvieron a la cámara de despresurización como se les ordenó desde el control de la misión en el Centro Johnson de Vuelos Espaciales de la NASA en Houston (Texas).

"La tripulación está perfectamente bien y está preparándose para la cuarta caminata espacial", prevista para el viernes, manifestó Ridings.

La directora de vuelos espaciales de la NASA habló con los periodistas en momentos en que Wolf y Cassidy continuaban en la cabina de despresurización revisando el traje espacial que causó el problema.

Keith Johnson, director de caminatas, indicó durante la rueda de prensa que es posible que el aumento de los niveles de carbono haya surgido de uno de los sistemas de hidróxido de litio que eliminan el exceso de CO2 en los trajes espaciales.

Añadió que también se está barajando la posibilidad de que se haya producido una acumulación del gas debido a la ansiedad del astronauta que comenzó a trabajar enérgicamente en cuanto salió de la cabina de despresurización.

"Pero en estos momentos se está evaluando lo que ocurrió", dijo Johnson.

La NASA no informó cuáles fueron los niveles y si el astronauta sufrió algún problema debido a su aumento.

El retorno de los caminantes espaciales ocurrió a las 20.31 GTM cuando habían transcurrido cinco horas y 59 minutos de la tercera incursión en torno a la Estación Espacial, que debía haber durado casi siete horas.

Sin embargo, los astronautas lograron completar la tarea principal de su salida a la ingravidez del espacio, señaló la NASA en un comunicado.

Wolf y Cassidy sacaron el material aislante del laboratorio científico Kibo aportado por Japón y dejaron listos los equipos de experimentación científica que se realizará en el espacio exterior de la nave.

Pero solo tuvieron tiempo para sustituir dos de seis baterías de uno de los canales de transmisión de energía de los paneles solares a la viga central del complejo que gira en una órbita a casi 400 kilómetros de la Tierra.

Esas baterías serán sustituidas en las dos caminatas espaciales que aún quedan de la misión STS-127 de los transbordadores a la EEI, señaló Ridings.

Cada una de esas baterías mide más de un metro de alto por 90 centímetros de ancho y pesa 170 kilogramos en Tierra con una duración operativa prevista de 6,5 años.

"Todavía estamos en el tiempo previsto (para realizar las labores de la misión) y el hecho de que no se sustituyeran las baterías no ha tenido ningún impacto en el suministro energético" del complejo, añadió.

El primer objetivo de la misión fue el de completar la instalación del laboratorio Kibo (Esperanza, en japonés) y esa tarea se cumplió el sábado pasado en la primera caminata.

La construcción de la EEI, un proyecto conjunto en que participan 16 países a un costo de 100.000 millones de dólares, debe quedar terminada el próximo año cuando la NASA retire su flotilla de tres transbordadores.

La próxima misión al orbitador será realizada por el Discovery cuya partida está prevista para el 18 de agosto.