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Un diputado británico quiso costear con dinero público el campanario de su mansión

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La imagen de la torre campanario de una espectacular residencia campestre ocupa hoy las primeras páginas de la prensa británica después de que se supiera que su multimillonario propietario, miembro de la Cámara de los Comunes, pretendió costear su reparación con dinero público.

El diputado, Quentin Davis, actual secretario de Estado de Defensa del Gobierno laborista, presentó una factura de 20.700 libras (22.770 euros) por trabajos de reparación en el tejado y la torre campanario de su segunda residencia, una mansión del siglo XVII situada en el condado inglés de Lincolnshire.

El legislador, un tránsfuga del Partido tory, recibió finalmente sólo un reembolso de la cuarta parte del dinero que reclamaba ya que había superado el tope anual fijado de 24.006 libras (26.406 euros) para ese tipo de gastos particulares.

Como viene haciendo regularmente, la prensa británica se deleita hoy con la mención de las extravagantes facturas presentadas por los diputados de este país, que incluyen reparaciones de calzado hasta la simple compra de un sacarcorchos o un estrujador de ajos.

El millonario George Osborne, el joven diputado conservador que será el próximo ministro de Finanzas si su partido gana las elecciones generales de 2010, presentó facturas por limpieza y varios tipos de servicios en su segunda residencia por un total que excede el tope anual permitido.

El primer ministro, Gordon Brown, que es diputado por una circunscripción en Escocia, recibió el reembolso de 500 libras (550 euros) por la decoración de su casa de verano y presentó también facturas por trabajos de jardinero, planchado y la instalación de una televisión por satélite en su dormitorio.

El líder tory David Cameron, que aspira a suceder a Brown en la jefatura de Gobierno, reclamó a su vez 1.081 libras (1.190 euros) que había pagado previamente en concepto de intereses por la hipoteca de su segunda residencia, sólo dos días después de criticar el sistema que permite tales abusos, lo que hace que el diario "Daily Telegraph" le tache hoy en portada de "hipócrita".